27 noviembre 2010

Ni exito ni fracaso

Escribo esta nota rápida para comentaros que la charla/conferencia/chapa que solté el viernes estuvo bien. No se me durmieron y algunos se quedaron después en un coloquio mas cercano. Hacia mucho que no daba charlas de este tipo, me gustó hacerlo especialmente a jóvenes fotógrafos.

Tengo que repetir.

24 noviembre 2010

El buen camino

Dentro de cinco días doy una conferencia. O una charla, como cada uno prefiera llamarlo. Me enfrentaré a veinte o treinta futuros fotoperiodistas con un doble objetivo: por un lado, explicarles lo mejor que pueda el futuro que les espera si deciden hacer del fotoperiodismo su profesión; por el otro, intentar comenzar a elegir al que será mi próximo compañero en las prácticas obligatorias que todos estos fotógrafos tendrán que realizar en marzo. Con éste, serán cuatro los alumnos que habré tenido a mi cargo en esta etapa tan crucial de sus vidas.

Me da a mí que soy de los escasos fotoperiodistas madrileños de información general que acogen a jóvenes fotógrafos. No sé si habrá alguien más que lo haga, pero desde luego no en mi círculo profesional.


No son becarios, o al menos no becarios estrictamente hablando. Los fotógrafos de prácticas no cobran (yo sí: poco menos de 500 euros por tres meses de prácticas, me parece) y en muchos lugares son penosamente explotados. Además de puta, ponen la cama.

Conozco el caso, para más inri, de un fotógrafo -no una empresa- que cogió a uno de estos mal llamados becarios, lo mandó de guardia en guardia en plan paparazzi y le tuvo trabajando como un animal, sin darle formación y ni siquiera una mísera parte de lo que ganaba con sus fotos. Si eso lo hace un fotógrafo, qué no harán las empresas.

Y sí, por desgracia muchas empresas explotan a los becarios. No los forman: los sueltan a la calle a buscarse la vida. Algunos tienen suerte y se reúnen con otros fotógrafos que les explican cómo va este mundo. Otros se pasan tres meses de prácticas pintando cicloramas, barriendo platós o descargando tarjetas. ¿Apretar un disparador? Si les dejan quedarse con el fotógrafo en la misma sala, ya se pueden dar con un canto.

Estos días, aprovechando que uno de esos entrecomillados becarios está fotografiando conmigo, he invitado a mis compañeros a que se dejen acompañar por un becario en marzo. Mi propuesta no ha tenido mucho éxito. En realidad, ningún éxito. Algunos resoplan, hay quien mira para otro lado, otros directamente se ríen. Es una carga, suelen concluir.

Y es cierto. Tener a un chaval que va detrás de ti todo el día puede ser un coñazo. Uno tiene que acordarse de acreditarlo a cada tema que va, pegarse con mil organizaciones para que le dejen pasar, dar la cara por él delante de la policía y explicar a ciertos elementos que, si no tiene carné de periodista, es por la simple razón de que todavía no es periodista. Nadie dice que sea un camino de rosas.

Algunos de esos días más difíciles, cuando empieza un acto y "el nuevo" no aparece, cuando hay que marcharse y no sabes dónde se ha metido, cuando se cruza en el tiro de una tele y le cae una bronca (y a mí de paso por ser el responsable) pienso en cómo empecé en esto. Ese día de finales de marzo de hace muchos años en que me dijeron "vete a una rueda" según entraba por la puerta del medio de comunicación en el que hice prácticas; ese día que tuve que preguntar a la policía cómo llegar al lugar; ese día que tuve que preguntar a una mujer de la limpieza a qué planta debía ir; ese día que hice trescientas fotos cuando como mucho hacían falta dos. Qué día.

Ahora miro para atrás y me río, pero también recuerdo los sudores y los nervios. Ojalá hubiera tenido a alguien que me dijera "esto se hace así" o "eso no lo hagas". Aprendí a la fuerza, cometiendo errores, mirando mucho a los que sabían y tratando de ser humilde. Viendo dónde he llegado no lo he debido de hacer del todo mal, pero qué pena que mis comienzos fueran tan difíciles… Con que un tutor simplemente me hubiese guiado por el buen camino, me habría ahorrado disgustos, sustos y rectificaciones.

Por eso, por lo que yo no tuve y por lo que no quiero que otros pasen, llevo ya tres becarios en mi haber. Y voy camino del cuarto. Sólo espero que dentro de algunos años, cuando Javi, Noemí o Luis recuerden sus primeros pasos profesionales, se acuerden de aquel cabronazo, mal fotógrafo y adicto al café que simplemente les dijo: "Por allí no, por aquí, que éste es el buen camino."

Publicado originalmente en Quesabesde.com

17 noviembre 2010

Excelente intervencion de las FCSE para con la prensa gráfica

Sucedió hace unas semanas. En un pueblo de las cercanías de Madrid se celebraba un bautizo de la 'alta -ejem- sociedad'. Los fotógrafos de prensa rosa hicieron su trabajo, se enteraron del tema y allí que fueron a cubrirlo.
Según parece, el acto en si era en un hotel, pero había una zona por la que la gente tenia que pasar si o si, una zona abierta y en la calle donde los fotógrafos podían trabajar.
Los organizadores del tema, que tenían una exclusiva pactada, vieron que el chollo se les venia abajo y decidieron que no podía ser.
Primero se pusieron -me cuentan- algunos obstáculos para que no se viera, luego utilizaron excusas tan geniales como 'no os hemos convocado' y luego... recurrieron a la fuerza. Vigilantes de seguridad uniformados y de paisano (¿escoltas?) la tomaron con los periodistas con lo de siempre: empujones, gritos y amenazas... por trabajar en la calle.
Los periodistas, temiendo por su integridad, dieron cuenta a las autoridades policiales.
Rápidamente llegaron agentes municipales (algunas versiones dicen que Bescam) y Guardias Civiles.
Al principio hubo un poco de confusion ya que la Guardia Civil pensaba que eran los organizadores los que pedían protección, y claro está, se negaron. Fueron los propios periodistas los que explicaron a los benemeritos que habían sido ellos los que habían llamado por la actitud excesivamente violenta (e ilegal) de la seguridad privada.
Uno de los guardias se acerco a uno de los vigilantes (¿el jefe del dispositivo?) y le explico de forma muy clara -'como se le ocurra a alguien tocarle un pelo a los fotógrafos vais a ver' dicen que dijo el guardia- que en la calle la prensa podía estar y tomar fotos, era un lugar publico y personajes publicos... así que... ajo y agua.
Cuando las FCSE lo hacen bien, también hay que decirlo.

15 noviembre 2010

El Mundo sigue machacando a sus fotógrafos (2)

El pasado 13 de octubre, la Inspección de Trabajo requirió a Unidad Editorial Información General [EL MUNDO] a que reponga en sus funciones de fotógrafos a Carlos Barajas y Javier Martínez que, tras ganar una denuncia contra la empresa –pendiente de recurso–, fueron incorporados a la plantilla pero no para hacer fotografías sino en el departamento de proceso gráfico. El Comité de Empresa considera que ese cambio de tareas es una represalia porque presentaron la demanda.

Ayer, citados por la Inspección, nos reunimos con el inspector esos dos fotógrafos y Paco Toledo –que también fue incorporado por la empresa–, los abogados de las dos partes, representantes de la empresa y de los Comités de EL MUNDO y de Unidad Editorial Corporativo.

El inspector intentó que la empresa llegase a un acuerdo, reincorporándoles a su trabajo de fotógrafos, pero la empresa no aceptó porque dice que esperará a que los jueces dicten las sentencias que están pendientes, lo que tardará aún varios meses.

Los dos Comités explicamos al inspector que mientras esos fotógrafos se dedican a otras tareas, la empresa se está gastando mucho dinero en pagar trabajos que ellos pueden realizar porque su profesionalidad está más que probada.

La empresa argumentó que el trabajo que realizan entra legalmente dentro de sus funciones –cosa que los Comités no compartimos y que decidirán los jueces–, pero no pudo explicar por qué razones prefiere seguir gastándose dinero en vez de dedicar a estos tres profesionales a hacer fotografías.

La negativa de la empresa supone que la Inspección de Trabajo le impondrá una multa más elevada que si hubiera cumplido su requerimiento: habría sido de 6.000 euros, pero ahora puede llegar hasta 60.000 euros.

La incomprensible actitud que viene manteniendo la empresa en este caso, sin dar ninguna explicación razonable porque no existe, va a costar mucho dinero, porque los fotógrafos ganarán finalmente el pleito. El Comité lamenta que, en una época de crisis, los responsables de Unidad Editorial Información General permitan estas decisiones.

Nuestros dueños de RSC Mediagroup, que controlan todos los gastos y contrataciones en el Grupo Unidad Editorial por pequeñas que sean, y nos parece bien que lo hagan, deberían intervenir para terminar con este gasto innecesario".

Via APM.

12 noviembre 2010

Bochornoso y cobarde comportamiento de las FCSE en la Audiencia Nacional

En la imagen se ve borroso, pero se ve. Aquí esta en grande. Un tipo de paisano empujando fuertemente -ni moviendo ni invitando ni apretando, no... un buen ostión les ha dado- a dos fotógrafos profesionales de El Mundo y ABC tratando únicamente de impedir su trabajo.

No estaban en la calzada, ni en un lugar prohibido. El agente no se identifico en ningun momento con su carné profesional ni su placa, no atendió a las reclamaciones ni a los llamados para que explicase su comportamiento y fue bochornosamente cubierto por policías de uniforme que, por supuesto, no se molestaron en identificarle ni preguntar los motivos de comportamiento. Una de dos, o era agente de las FCSE o las FCSE que allí había estaban en babia. Blanco y en botella.
Una mañana de las que fomentan lazos entre periodistas y policías. Frases tan simpáticas como 'si os ponéis gallitos darme los carnets...' cuando decimos que no nos puede prohibir tomar fotos en la calle. Curiosas, por no decir otra cosa, expresiones de la escolta de Eguiguren del tipo 'como no te apartes te pego dos tiros' y comportamiento, en general, que deja mucho que desear de los que se suponen nos protegen de los malos.
Y no os perdáis el gesto, muy profesional eso si, de la escolta de Eguiguren cuando el fotógrafo de El País ha querido hacer la foto del coche... espero que la publiquen mañana porque es de coña que a esta gente le den una responsabilidad.


08 noviembre 2010

Jackaoss

Organizar una premiere es algo complejo, lo se. Como todo acto que requiera cierta coordinación hay que lograr que muchas cosas encajen para que todo parezca ir bien, desde el tio que pone la alfombra hasta la persona que 'controla' a los fotógrafos... todo tiene que estar preparado.
Una de las cosas que he aprendido en mis años de fotero es que casi siempre se hace de forma deficiente, y otra es que si los que lo hacen regular se supone que saben, cuando lo hace quien no sabe...
Eso ocurrió este viernes en la premiere de Jackass 3D en los cines Kinepolis. Caos es quedarse corto. Tampoco se podría hablar de ineptitud, simplemente de falta de organización.
Lo que mas me llamó la atención es que no había lugar para los fotógrafos, estábamos todos pegados al publico, asumiendo los típicos empujones y calores, amen de estar constantemente cuidado de que ninguna mano amiga nos aligerase la bolsa. Tal era el espacio que teníamos que yo, que llegue el penúltimo, ni me metí en el cordón, me quede dentro del photocall y nadie me dijo nada (mejor, porque no había sitio y ya la habríamos tenido).
Cuando llegaron los tipos guays nadie controló como pasaban, simplemente los tios de la peli llegaban y posaban, si querían. Hubo fotos molonas que algún compañero se perdió porque desde su posición simplemente no era posible hacerla, gente pasando por el medio y cuando pedimos que posara Johnny Knoxville solo, ya que era la estrella, pasaron de nosotros... es mas, pedimos que al menos se pusiera centrado porque estabamos tan cerca que en la foto de familia no entraba y ni eso.
Para rematar la faena hubo ¿periodistas? muy profesionales que en mitad del photocall se saltaron a la alfombra a hacerse la foto, gente que se coló dentro del cordón de seguridad... vamos, un caos.
Diría que no se puede hacer peor, pero me han sorprendido ya tantas veces...

05 noviembre 2010

Cuando la organización se encoje de hombros

Esta mañana hemos estado con la super estrella del mundo universal Miley Cyrus. Era un encuentro con fans y con prensa; nosotros eramos testigos mudos, sin preguntas ni nada. La idea era simple: nos colocamos en segunda fila, hacemos puntualmente fotos tres minutos, nos vamos a un lateral unos minutos mas, nos vamos y dejamos a los fans.
Esa era la idea. La realidad ha sido que se ha retrasado casi una hora, que hemos hecho fotos unos treinta segundos, que el lateral estaba lleno de gente y que la organización pasa de nuestro culo.
Lo mas gracioso de todo ha sucedido cuando la fila de gráficos se ha llenado (cosas que pasan por acreditar a mas gente de la que cabe) y los fotógrafos que han llegado al final no tenían sitio. Uno de ellos intenta ponerse en primera fila y le echan, se va a segunda fila, pero fuera de las butacas y le echan, pide ponerse en tercera fila y le dicen que no. El organizador de turno le dice que se ponga en segunda fila con los demás, el fotógrafo dice que no hay sitio... que que hace. Respuesta de la organización: encojerse de hombros y darse la vuelta.
Hay veces que te quedas con las ganas de decir cuatro verdades.


03 noviembre 2010

He caido en twitter

Al final tuve que caer...

No se ni como funciona :D
Soy Edu_Nividhia, el nividhia a secas estaba pillado.

02 noviembre 2010

Fotografiando música de cámara

Nunca había fotografiado música de cámara, y mucho menos durante un concierto. Es terrible.
La gran ventaja que tenemos en prensa cuando fotografiamos conciertos u obras de teatro es que o bien lo hacemos durante un ensayo -y entonces el ruido no importa- o que el propio concierto hace mucho ruido, y entonces nuestros clicks no se oyen, pero fotografiar música de cámara es otro mundo, porque se oye todo, y encima si estas en pleno estreno... la gente te perdona la vida.
Pues hace un par de semanas tuve que ir al concierto que daba el gran Lang Lang en Madrid. El auditorio estaba lleno y con la acústica tan particular que tiene todos mis clicks retumbaban como si se acabase el mundo antes de empezar el concierto.
Pensé -quien me mandaría pensar- que con la música del piano -que era el único instrumento- la cámara no se escucharía... error, se escuchaba y mucho. De hecho cada disparo provocaba en el publico una reacción cual ola brasileña que hacia girar decenas de cabezas en dirección a mi cámara, cabezas con miradas mortales que sentía como me perdonaban la vida.
Tenia dos opciones: una esperar a los golpes de piano para disparar y dos esperar al cambio de canción. El problema de la primera es que no conocía la melodía que interpretaba Lang Lang, asi que los altos me pillaban fuera de juego siempre. El problema de la segunda es que se perdían todos esos matices que el pianista tenia cuando tocaba.
Al final no me quedó otra que esperar a los aplausos y confiar en que las primeras tomas que hice mientras tocaba fueran suficientes. Tuve suerte y lo fueron... pero joder, que mal rato que pasé.