06 junio 2007

Miserias de unos, dineros de otros

Siempre que suena el teléfono del trabajo fuera de horas una persona como yo tiene sentimientos contradictorios, por un lado piensa en la putada de tener que ir precisamente ahora a trabajar, por otro piensa en el dinero extra que va a ganar.

Hoy ha pasado algo así, he ido a una obra, he hecho fotos de un accidente y he vuelto a casa, cansado por el calor pero pensando en la pasta: punto.
Volviendo en el metro, revisando las fotos, he pensado en algo mas. La noticia era la muerte de un obrero, un chaval de 25 años que se ha resbalado y se ha caído de un ultimo piso: ha muerto. Aun quedaban restos de sangre y una sabana con la que probablemente le han cubierto, y yo lo he fotografiado todo como si tal cosa. Es lo malo de esta profesión, que ves sangre y por un ojo te entra y por otro te sale, y lo mismo si ves un muerto por atropello, un asesinado por los joputas de la capucha o las consecuencias de un atraco. Piensas en la foto, en la pasta a fin de mes y en cuanto vas a tardar en marcharte. Solo al volver en metro y dejar la mente en blanco pienso que muchas veces para ganar dinero alguien tiene que morir. Que putada.

7 comentarios:

Unknown dijo...

Alguien tiene que hacerlo, alguien tiene que denunciar que el mundo no es la "vie en rose"...animo!!! de vez en cuando es bueno que cosas asi te hagan pensar que como bien dijiste hace unas semanas "ser fotoperiodista no es estar en los saraos y en las fiestas...."
Saludos

Anónimo dijo...

este post me ha emocionado

Anónimo dijo...

Tengo que llevarte la contraria. No siempre es así. Yo también he fotografiado ese tipo de escenas desagradables, pero el dolor nunca me ha dejado indiferente. La sangre no te entra por un ojo y te sale por el otro (¿?) como si nada. No piensas en la pasta que te llevas a fin de mes delante de alguien cubierto con la manta reflectante del SAMUR. En más de una ocasión me ha dado vergüenza ajena oir los comentarios de compañeros, policías o curiosos en uno de esos escenarios. Llámame ingenuo o cínico, si quieres. Es cierto que no te dejas abatir por la situación, y ponerte detrás de una cámara te ayuda a poner un poco de distancia. Estás para allí para algo. Para contarlo. Estás allí porque por alguna razón es necesario que eso se sepa. Y si la situación te supera y no puedes contarlo, no tiene sentido que estés allí. No es agradable, y alguien tiene que hacerlo. De acuerdo. Puedes estar cabreado porque preferirías estar en otra parte o porque a nadie le apetece que le llamen a las doce de la noche para ir al kilómetro 55 de la M511 a fotografiar lo que queda de un autobús después de empotrarse contra un muro. De acuerdo. Piensas en la foto, en la mejor forma de hacer tu trabajo. De acuerdo. Pero quiero seguir pensando que este es un trabajo digno y que no hace falta que alguien tenga que morir para que yo pueda llegar a fin de mes.

Anónimo dijo...

Mi anterior trabajo estaba relacionado, precisamente, con los accidentes de trabajo, y en más de una ocasión me vi hablando de un muerto como de una cifra más... Esta frialdad o distanciamiento, al menos aparente, creo que no es mala. ¿Os imaginaís a un cirujano implicado emocionalmente con sus pacientes?, seguro que no hacía un buen trabajo.

Por cierto, en contra de lo que nos quieren hacer creer, los accidentes de trabajo son uno de lo problemas más graves que tenemos en España. Aproximadamente mueren cada día 3-4 personas trabajando, una de ellas en una obra de construcción.

Butzer dijo...

Si no te acorazas,y lo vieses friamente, al final del día terminarías destrozado, Edu.

Small Blue Thing dijo...

Piénsalo de esta manera, Nvidhia. Si no fuera por este post, yo no me habría enterado.

Has conseguido que recordemos algo que le da igual a demasiada gente. Es tu trabajo contarlo con imágenes, como el de un redactor contarlo con palabras, o el mío contar otras cosas a otra gente.

Y no te acoraces. Mejor acabar hecho polvo al final del día que al final de la vida.

J. Martín dijo...

Los comunicadores de verdad - tanto periodistas como fotógrafos como cámaras - estamos jodidamente infravalorados... Seguramente la pasta que ganas al final no compensa con la memoria llena de post macabros...

¿De verdad que llegamos a insensibilizarnos?