Mostrando entradas con la etiqueta fotoperiodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotoperiodismo. Mostrar todas las entradas

22 diciembre 2011

Sentémonos a hablar

[C&P] Via Pedro Armestre


Sentémonos a hablar

Alguno me lanzara mañana los perros, otros me retiraran la palabra y los siguientes me dirán que bien, pero en la intimidad. Supongo que le darán a “me gusta” sin mas, por miedo, por no mojarse.

He estado unos cuantos días a otras cosas, desconectado del pulso diario de la actualidad. Os cuento historias recientes, otras las vomito porque no las guanto mas.

Sabéis porque en las fotos de celebración de la lotería siempre hay cava para las fotos? En algunas ocasiones los fotógrafos esperan la explosión de alegría etílica para realizar sus imágenes. Digamos que estos son coherentes. Hay otros que acuden de listillos y en el primer súper compran un par de botellas, buscan al más pintao de la administración de lotería y venga: a festejar de mentira para la foto. ESTO YO LO HE VISTO Y VIVIDO. Y alguno ya estará cagándose en todos mis muertos.
Ese al que dan la botella, y festeja un premio que no ha recibido, que puede pensar de las imágenes de los periódicos. Lógicamente que todo es mentira y esta montado. MALITO ME PONEN ESTOS LISTILLOS

Para mis amigos de FB que no pertenecen al mundo fotográfico (cada vez mas, gracias) :
¿Pensáis que estamos a codazos para conseguir la mejor foto? Nooooo
Nosotros nos queremos mucho y esos codos forman parte del movimiento de la ola para que las cosas salgan bien. Luego están los que tienen grandes habilidades y están en uno, en dos, en tres, incluso en cuatro sitios a la vez y en el mismo instante. Son tan rápidos que incluso salen fotografiados en las fotos que firman. Ya podéis imaginar donde esta el truco? Esas imágenes que firman no son todas suyas, que desgracia. La inseguridad y poca ética profesional les obliga a compartir todo lo que hacen con los fotógrafos de otros medios. Si, como si de cromos se tratara todos los días intercambian fotitos para que sus jefes piensen que son SUUUPERFOTOGRAFOS. Los más rápidos con la cámara y los pies. Malditos idiotas… piensan que los despedirán si no tienen todas las fotos posibles. Tontos, que os despedirán del mismo modo. Que absurdos. Estos señoritos de salón tiran piedras contra su tejado acostumbrando a sus superiores a pensar que tienen a los mejores en su plantilla. De este modo se presionan por su ineficacia y eliminan trabajo que otros podrían hacer. Si un fotógrafo no es capaz de tener todas las imágenes su medio ha de enviar a dos y los dos trabajan, y los dos comen.
Ahora otra pedrada. Hace unos días comí con el jefe de fotografía de un diario de tirada nacional, un amigo. Cuando uno lleva años en esto ve como sus colegas de calle empiezan a ocupar puestos de responsabilidad en las mesas de edición. Con este colega hablaba de la vomitona que estoy soltando y sabiendo que es un tipo que aun se ilusiona con su trabajo le pedí crítica. Ellos son los que junto a nosotros podemos hacer que esto evolucione en un buen sentido, en lugar de hundirnos cada día más en nuestro fango.
Entre estos editores he visto cosas alucinantes, algunos de ellos han sido súper críticos con las malas formas durante los años que fotografiaban las calles. Tras ocupar sus nuevos puestos se han dulcificado hasta el punto de permanecer absorbidos y no preocuparse lo mas mínimo por los problemas que tiene el eslabón mas bajo. Los recolectores de información, nosotros.
Por hoy vale, mañana más.
*El editor del que os hablo es Jon Barandica de Diario Público y si no conocía estas artes, que si las conoce, se las cuento yo. Que para eso somos amigos.

12 enero 2011

Compañerismo mal entendido


Hace algunos años, cuando yo era medio nuevo, me llamó un compañero, jefecillo de su medio 'X', para pedirme unas fotos de un tema al que no iba a llegar y yo sí. Le dije que Ok, que no pasaba nada. Y así lo hice, estuve en el tema, hice las fotos y le pasé tres o cuatro.
Unos días después otro compañero me preguntó por el tema y le dije que, en efecto, le había pasado yo las fotos. Mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que el jefecillo en cuestión del medio 'X' iba a mandar a un colaborador a cubrir ese tema porque el, en efecto, no llegaba, pero cuando confirmó que yo le solucionaba la papeleta... dejo de llamarle. Resultado: el periódico tenía sus fotos gratis y mi compañero un tema menos en su haber.
Hasta ese día yo era de los que pasaban fotos a todos (o casi), pero después de ese día intento ser más cauto a la hora de pasar material. Una cosa es que se te rompa la cámara o el coche, que te quedes dormido o se te ponga malo el niño, pero otra muy diferente es ir a un tema pactando ya hacer el trapicheo con otro compañero, pedir fotos porque yo me la he comido, etc. Una vez... un caso especial... pase, pero ya.
Y ese es el problema, que lo hacemos por sistema.
La última vez que lo vi fue en el tema de los controladores, cuando fueron a los juzgados. Dos fotógrafos de medios diferentes se pusieron de acuerdo para trabajar en tándem, uno con angular y el otro con tele, y luego se pasaban el material.
Para mí eso es excesivo.
Yo entiendo que muchos, sobre todo los de plantilla, no pueden entenderlo, o tal vez ni siquiera se hayan parado a pensarlo, pero lo que hacen es putear. Primero porque, como decía al principio, quitan curros. Si un tema es para dos fotógrafos pero yo pacto con otro lo que mi jefe va a ver es que un tema de dos lo ha solucionado uno solo, ese tema que se ahorra. Y además en el siguiente tema similar, como vaya algún compañero solo y la cague le dirán que fulanito hizo lo mismo y bien. Doble putada.
¿A qué viene esto? a que cada día que pasa veo que aparados en un compañerismo mal entendido ponemos en compromisos a otros fotógrafos pidiendo fotos, solucionando entre nosotros problemas que deberían solucionar los jefes y cimentando la creencia de que mis fotos son iguales a las tuyas.
Al final ocurrirá, como un día me insinuaron en Moncloa, que solo pasará uno a todos los temas; total 'siempre andáis pasándoos fotos'.
Me gustaría conocer vuestras opiniones.

24 noviembre 2010

El buen camino

Dentro de cinco días doy una conferencia. O una charla, como cada uno prefiera llamarlo. Me enfrentaré a veinte o treinta futuros fotoperiodistas con un doble objetivo: por un lado, explicarles lo mejor que pueda el futuro que les espera si deciden hacer del fotoperiodismo su profesión; por el otro, intentar comenzar a elegir al que será mi próximo compañero en las prácticas obligatorias que todos estos fotógrafos tendrán que realizar en marzo. Con éste, serán cuatro los alumnos que habré tenido a mi cargo en esta etapa tan crucial de sus vidas.

Me da a mí que soy de los escasos fotoperiodistas madrileños de información general que acogen a jóvenes fotógrafos. No sé si habrá alguien más que lo haga, pero desde luego no en mi círculo profesional.


No son becarios, o al menos no becarios estrictamente hablando. Los fotógrafos de prácticas no cobran (yo sí: poco menos de 500 euros por tres meses de prácticas, me parece) y en muchos lugares son penosamente explotados. Además de puta, ponen la cama.

Conozco el caso, para más inri, de un fotógrafo -no una empresa- que cogió a uno de estos mal llamados becarios, lo mandó de guardia en guardia en plan paparazzi y le tuvo trabajando como un animal, sin darle formación y ni siquiera una mísera parte de lo que ganaba con sus fotos. Si eso lo hace un fotógrafo, qué no harán las empresas.

Y sí, por desgracia muchas empresas explotan a los becarios. No los forman: los sueltan a la calle a buscarse la vida. Algunos tienen suerte y se reúnen con otros fotógrafos que les explican cómo va este mundo. Otros se pasan tres meses de prácticas pintando cicloramas, barriendo platós o descargando tarjetas. ¿Apretar un disparador? Si les dejan quedarse con el fotógrafo en la misma sala, ya se pueden dar con un canto.

Estos días, aprovechando que uno de esos entrecomillados becarios está fotografiando conmigo, he invitado a mis compañeros a que se dejen acompañar por un becario en marzo. Mi propuesta no ha tenido mucho éxito. En realidad, ningún éxito. Algunos resoplan, hay quien mira para otro lado, otros directamente se ríen. Es una carga, suelen concluir.

Y es cierto. Tener a un chaval que va detrás de ti todo el día puede ser un coñazo. Uno tiene que acordarse de acreditarlo a cada tema que va, pegarse con mil organizaciones para que le dejen pasar, dar la cara por él delante de la policía y explicar a ciertos elementos que, si no tiene carné de periodista, es por la simple razón de que todavía no es periodista. Nadie dice que sea un camino de rosas.

Algunos de esos días más difíciles, cuando empieza un acto y "el nuevo" no aparece, cuando hay que marcharse y no sabes dónde se ha metido, cuando se cruza en el tiro de una tele y le cae una bronca (y a mí de paso por ser el responsable) pienso en cómo empecé en esto. Ese día de finales de marzo de hace muchos años en que me dijeron "vete a una rueda" según entraba por la puerta del medio de comunicación en el que hice prácticas; ese día que tuve que preguntar a la policía cómo llegar al lugar; ese día que tuve que preguntar a una mujer de la limpieza a qué planta debía ir; ese día que hice trescientas fotos cuando como mucho hacían falta dos. Qué día.

Ahora miro para atrás y me río, pero también recuerdo los sudores y los nervios. Ojalá hubiera tenido a alguien que me dijera "esto se hace así" o "eso no lo hagas". Aprendí a la fuerza, cometiendo errores, mirando mucho a los que sabían y tratando de ser humilde. Viendo dónde he llegado no lo he debido de hacer del todo mal, pero qué pena que mis comienzos fueran tan difíciles… Con que un tutor simplemente me hubiese guiado por el buen camino, me habría ahorrado disgustos, sustos y rectificaciones.

Por eso, por lo que yo no tuve y por lo que no quiero que otros pasen, llevo ya tres becarios en mi haber. Y voy camino del cuarto. Sólo espero que dentro de algunos años, cuando Javi, Noemí o Luis recuerden sus primeros pasos profesionales, se acuerden de aquel cabronazo, mal fotógrafo y adicto al café que simplemente les dijo: "Por allí no, por aquí, que éste es el buen camino."

Publicado originalmente en Quesabesde.com

28 septiembre 2010

Así nos organizamos para una huelga general

Como habréis imaginado cubrir una huelga general no es como ir a una rueda de prensa. En esta ocasión no se trata de ir a un lugar y fotografiar, sino de ir a varios ya previstos y estar prevenido por los que puedan surgir.
Esta es la primera gran huelga con redes sociales, moviles por todas partes, ordenadores portátiles y cámaras digitales a granel, asi que en cierto modo todo debería ser mas fácil.
Lo primero es distribuir a la gente. Aunque cada medio hará lo que crea conveniente lo normal es juntarse varios fotógrafos de distintos medios para evitar altercados y que nadie se quede solo. Si alguien luego quiere su exclusiva allá el, pero lo primero es que no nos abran la cabeza. Seguramente nos coordinemos mediante movil y por mensajes cortos usando aplicaciones como whatsapps y similares. El muro de facebook también será interesante para ver que hay y donde lo hay.
Los fotógrafos de periódicos que lo desean hacen la huelga hoy (para que el periódico no salga mañana) así que mañana, en principio, trabajaremos casi todos. Una parte tendrá turno de tarde, esos van a la manifestación, y otra parte pequeña de mañana, pero además hay que desplegar un turno importante de noche ya que la huelga empieza a las cero horas y seguramente, gracias a las cámaras digitales, algún periódico de mañana salga con la foto de portada de los pirquetes de primera hora de la madrugada.
Este año los sindicatos han facilitado un pequeño mapa con algunos de los piquetes mas importantes, aunque ya son conocidos: Cocheras de EMT, Bases de los servicios de limpieza y ciertos parques de bomberos.
El primer punto de fotografía serán, sin duda, las cocheras de la EMT. El servicio empieza muy pronto y es uno de los pilares del éxito de la manifestación: si no hay transporte los trabajadores no pueden llegar a sus puestos. Calculo que las mejores fotos se harán entre las tres y las seis, segun vayan intentando salir los servicios minimos hacia sus cabeceras. Paralelamente habrá que cubrir mercamadrid, un punto caliente generalmente con altercados y fuertemente protegido por la Policia.
De ahí nos movemos a los hospitales y parques de bomberos. Aquí se pueden conseguir fotos bastante representativas de lo que va a ser la huelga: normalidad o no. Nos dan las siete.
Volamos a los ministerios para comprobar los piquetes de entrada y si los funcionarios (normalmente entran a las ocho) pueden o no pasar a sus lugares de trabajo. Un punto bueno es Nuevos Ministerios, ya que aparte de ser un nudo de comunicaciones de renfe y metro hay tres ministerios pegados. Pueden haber buenas fotos aquí pero hay que tener cuidado porque seguramente los policías no se anden con contemplaciones.
De ahi rapido a buscar un colegio (entrada a las nueve), porsiaca, y de ahi salto a un Corte Ingles, probablemente el de Sol (abren a las diez), donde siempre hay movida. Llamada a las alturas de la redacción para las ultimas instrucciones y descanso.
Cafetito rápido, revisión de las fotos enviadas por si con las prisas nos hemos comido algo interesante y a casa, que entra el turno de mañana.
Esa es la teoría. Ya os contaré como va la práctica.

15 septiembre 2010

Laporta euforico



Lo cuenta el autor de la fotografía.

Yo fui a Barcelona a hacer un ‘24 horas’ [un seguimiento fotográfico de 24 horas de duración] del programa ‘Punto pelota’, sobre el partido Barcelona-Madrid. Hice todos los preparativos previos, el programa… duró hasta las tantas y me dejo reventado, así que me fui a dormir en cuanto pude. Cuando ya estaba en el hotel me llamó un compañero y me contó que estaba en una discoteca y que estaba Laporta en una actitud un poco alegre. Me volví a vestir y me marché para allá. Esto era la una y media de la madrugada.

Llegue a la discoteca y en efecto encuentro al señor Laporta con gente de su directiva. Estaban en una zona, digámoslo así, privada, en un rincón. En ese momento yo no quise hacer ninguna fotografía porque según mi criterio estaba en una zona privada, en un acto privado suyo.

En un momento el decide irse al medio de la pista, abrir botellas de champan y regar a la gente. Hay una persona que se enfada incluso, y curiosamente esta persona es recriminada por la seguridad del local. En ese momento yo decido que aquello ha dejado de ser algo privado y lo ha convertido en un acto público… y decido acercarme a él. Saqué mi camarita pequeña que llevo siempre encima, no un móvil como se ha comentado por algún lado, y le hice las fotografías de frente.

No fue ni un robado ni una fotografía a traición… fue con flash y de frente. Pero no fui el único que la hizo; quizá como yo soy un profesional supe valorar las fotos que estaba tomando pero estoy seguro de que hay gente en Barcelona que también tiene fotos de esa noche, pero es posible que esas fotos en Barcelona no se publiquen nunca… es el poder de los clubs de futbol.

No me esperaba la repercusión que tuvieron estas fotos. Ha sido un año de toda clases de comentarios y acusaciones, y algunas palmaditas en la espalda también. Profesionalmente me ha venido muy bien ya que ha permitido afianzarme en el medio de comunicación para el que trabajo y que, por otro lado, me respaldó muy bien.

Volvería a hacer la foto, y si fuera otro personaje, un político u otro también.

26 mayo 2010

El Mundo sigue cubriendose de gloria

Si en el anterior post comentabamos lo nefasto que es para la fotografía mandar a un fotógrafo a hacer vídeo o vemos que ocurre cuando un redactor hace fotos.

La imagen -si alguien la tiene mejor estaré encantado de sustituirla- corresponde a una noticia publicada en el M2, el suplemento de Madrid de El Mundo del dia de hoy.
La firma de la foto es la misma que la firma del texto asi que es de suponer que corresponden a la misma persona. Y visto lo visto, todo parece indicar que ha sido un redactor el encargado de capturar la foto al tiempo que atendia la rueda de prensa.
Y así ha salido... Tres cabezas de asistentes por medio, un fotógrafo delante, el fotógrafo Juan Medina mirando hacia abajo, el resto de hablantes en plan muñeco de Barrio Sesamo... Una autentica vergüenza de fotografia, y mas si tenemos en cuenta que ilustra la noticia de una exposición fotográfica de, nada menos, Juan Medina.
En fin, que El Mundo en general y su sección gráfica en particular siguen echando paladas sobre la profesión de fotoperiodista. Y así nos va.

24 mayo 2010

Y lo que tenia que pasar... pasó

Era cuestión de tiempo. Mandar a un fotógrafo a hacer vídeos, a un redactor a hacer fotos o a un operador de cámara a hacer textos solo tenia un final: que alguien, en algún momento, se comiese el tema del día. El que mucho abarca...

La foto que veis arriba fue publicada en El Mundo el pasado sábado, la firma la Agencia EFE, el fotógrafo de El Mundo, profesional como el que mas, cumplía ordenes y grababa vídeo fuera de la zona de fotógrafos. Cumplía ordenes, pero igualmente se llevo, dicen, una bronca por no tener la foto.
Hacer toros no es como hacer fútbol. En la plaza los fotógrafos suelen estar todos juntos en el mismo sitio, y la técnica consiste básicamente en tirar ráfagas. No se trata de seguir un balón o prestar atención a 22 jugadores. Aquí hay un toro y un torero, y si te comes la foto es porque no estas atento o porque estas a otras cosas.
Aunque lamento que el compañero de El Mundo se llevase una bronca -máxime cuando no fue culpa suya- espero que esto se repita mas veces, tantas como sea necesario para que los que mandan se den cuenta de que no se puede estar al plato y a las tajadas.

21 mayo 2010

Otra de esas situaciones hipoteticas

Un fotógrafo, A, periodista de profesión, es contratado para ser el fotógrafo oficial de un acto.
El fotógrafo A va a ese acto y descubre horrorizado que está a punto de quedarse sin batería en la cámara.
El fotógrafo B, también periodista, se acerca a cubrir el mismo acto.
El fotógrafo A le cuenta el problema de las baterías al fotógrafo B.
El fotógrafo B le dice que sus baterías no son compatibles.
El fotógrafo B hace un par de fotos al acto para salvar el tema, y le ofrece al fotógrafo A intercambiar los cuerpos de cámara ya que la siguiente información es una foto de un edificio que se puede hacer con muy poca batería.
El fotógrafo B se marcha a fotografiar su edificio, pero cuando esta llegando tiene un accidente y se le cae la cámara que le había intercambiado el fotógrafo A.

Y ahora la pregunta ¿Debe el fotógrafo B pagarle la reparación de la cámara al fotógrafo A?

11 mayo 2010

Cuando encuadrar es secundario

Quizás suene exagerado, pero hay ocasiones en las que encuadrar y disparar es lo de menos. Lo de más en estos casos es conservar la propia integridad física. Estos fotógrafos practican lo que podríamos denominar fotografía complicada, una rama de la imagen fija en la que saber exponer no es lo más importante.

Comentaba hace unos meses un columnista del diario Público que, si digno de admiración es el reportaje que hace alguien escalando una montaña utilizando sólo sus manos y el remiendo de un cinturón, más digno de admiración es el operador de cámara que lo acompaña, que hace lo mismo pero con una sola mano.

Tal vez la realidad no sea tan dramática, pero sí es cierto que hay algunas tareas fotográficas que hacen que apuntar y disparar sean un par de nimios detalles de una larga lista de problemas.

Juegos de guerra

Los juegos de guerra ganan adeptos cada día y a su alrededor surgen nuevas oportunidades de negocio. El airsoft y el paintball -sobre todo este último- se han convertido en populares pasatiempos, y no son pocos los jugadores que gustan de tener un recuerdo fotográfico de su participación en ellos.

Si la fotografía deportiva es ya de por sí complicada por los cambios de dirección, la velocidad de los jugadores y los avatares imprevisibles del juego, estar pendiente además de no recibir un impacto con un chorretón de pintura -y más importante aún, que no se manche demasiado la cámara, con el consabido riesgo de avería que ello supondría- hace de este tipo de fotografía algo más que arriesgada.

© Fernando Álvarez
© Fernando Álvarez

Fernando Álvarez es el administrador de la página web especializada Zona Paintball y lleva fotografiando este juego desde 2002. Como autoridad en estas lides, certifica que para ello hay que asumir que te vas a llevar algún impacto y que tu equipo fotográfico acabará -probablemente- manchado de pintura.

Los fotógrafos de airsoft o paintball están obligados a utilizar las protecciones oculares, lo que dificulta aún más su trabajo. Por todas estas razones, Álvarez explica que "para fotografiar paintball hay que ser jugador, porque has de adelantarte a las jugadas y conocer la mecánica de juego para intuir lo que puede pasar en los próximos cinco segundos".

No obstante, este fotógrafo trata de quitar hierro al asunto al afirmar que las bolas de pintura y la fotografía son absolutamente compatibles: "Hay que tomar precauciones, pero a mí no me gusta llegar a límites extremos. Si sabes de qué va la cosa, no te meterás en líneas de fuego ni te pondrás en posiciones comprometidas. La protección de la lente con un simple filtro neutro, del cual llevo un par de repuestos que jamás he tenido que llegar a utilizar por rotura pero sí por mancha, es obligatoria. El resto dependerá del cariño que cada cual le tenga a su equipo."

¿Y qué pasa si una bola impacta en la cámara? "Pues se limpia con mucho cuidado, ¡y ya está!" Es lo que tiene ponerse frente a proyectiles que viajan a velocidad de vértigo.

Velocidad vertical

Velocidad de vértigo, precisamente, es la que alcanza uno al tirarse de un avión con un paracaídas. Salir volando requiere de una habilidad particular si queremos ahorrarnos sustos, pero sin duda es ésta una experiencia que merece ser fotografiada.

© Departamento de Defensa de Estados Unidos
© Departamento de Defensa de Estados Unidos

Volar y hacer fotos no es apto para novatos. Lo sabe bien Daniel Paredes, experimentado cabeza de lista del centro de paracaidismo Skydive Lillo. Nos cuenta que para hacer fotos a paracaidistas "tienes que tener por lo menos unos 200 saltos" por cuestiones de seguridad. "Las fotos se hacen mientras realizas tu salto con una cámara adosada al casco y pulsando el disparador con la boca", explica.

Estos expertos fotografían encuadrando casi siempre a ojo -en el sentido más amplio de la palabra- cada gesto sin olvidar ni un instante que viajan a casi 200 kilómetros por hora. Paredes comenta que a veces utilizan visores, pero que lo más común "es ajustar la cámara antes de saltar para que enfoque allí donde miras".


"Las fotos se hacen mientras realizas tu salto
con una cámara adosada al casco y pulsando el
disparador con la boca", nos cuenta un especialista

Aunque cada maestrillo tiene su librillo, el recurso sencillo para este tipo de imágenes consiste en seleccionar la hiperfocal de la óptica utilizada y desactivar el autofoco. "Usamos objetivos angulares -explica Paredes- para disponer de mucho más ángulo de cobertura y no tener que preocuparnos en exceso por el encuadre."

Sobre ruedas

No tan arriesgada pero igualmente compleja es la fotografía de vehículos en movimiento realizada desde el propio vehículo. Se trata de tomas aparentemente sencillas que parecen estar hechas desde la ventanilla del conductor o desde otro coche que circula justo al lado.

Para su realización, sin embargo, se necesita de un particular sistema de anclajes y un excelente ojo fotográfico -además de una buena mano de Photoshop- para elegir, sin verlo, el momento exacto de la toma.

© Rig Shots

El retoque digital también juega un papel importante en estas imágenes.

La empresa australiana Rig Shots está especializada en este tipo de estructuras y desde su página web ofrece múltiples combinaciones para lograr las fotografías más impactantes.

Más que compleja, es un tipo de fotografía muy delicada que exige una preparación al milímetro y un cuidado extremo a la hora de colocar la cámara. Hay que tener en cuenta que una vez instalado el equipo y comenzado el recorrido no es posible mover la estructura, por lo que se ha de planificar cada toma al detalle.

© Rig Shots

Un sofisticado soporte y velocidades de obturación relativamente lentas permiten obtener tomas como ésta.

El mayor inconveniente de estas tomas radica en que no puede hacerse una fotografía a una velocidad muy rápida porque el movimiento de la rueda se congela, restándole ello valor estético a la imagen. Por tanto, hay que disparar con una velocidad relativamente lenta, y lenta en fotografía es muchas veces sinónimo de trepidación, y si a esa trepidación sumamos un vehículo en marcha…

El secreto, cuentan los expertos, es encontrar la relación optima entre velocidad de obturación y velocidad del vehículo para que, conduciendo despacio, se cree la ilusión de que se iba mucho más rápido.


Publicado originalmente en Quesabesde.com

09 mayo 2010

No era tan original

Probablemente la experiencia mas frustrante del fotoperiodista -únicamente superada por otra novela de suspense: solo me queda la tarjeta de 256 megas para el resto del pleno-.


La foto del arzobispo que no era tan original. Del siempre recomendable blog de mi colega Bernal Revert The last picture.

22 abril 2010

Imagina que la familia de un muerto te pide una foto

Imagina que un hombre mundialmente conocido muere.
Imagina que tu tienes una foto que a él le gustaba.
Imagina que tu a ese hombre nunca le conociste mas allá de la relación fotógrafo-fotografiado.
Imagina que te piden esa foto como icono póstumo del fallecido.
Imagina que esa fotografía presidirá los funerales y que se va a reproducir en libros, postales, trípticos, periódicos...
Imagina que la familia del fallecido no tiene problemas de dinero.

¿Cobrarías la foto o la cederías gratuitamente?

27 enero 2010

Cierto punto de vista

Hoy he tenido buena y mala suerte en mi trabajo. La suerte es, a menudo, decisiva en el fotoperiodismo pero normalmente solo nos acordamos de ella cuando falta. Esta mañana la he tenido a las nueve y me ha faltado a las once.
El evento era una conferencia de Diaz Ferran, muy de moda estas semanas por su brillante gestión de Air Comet. Como imaginareis eramos ciento y la madre haciendo fotos y grabando vídeo y el sitio no era especialmente grande, no me quedo mas opción que quedarme bajo el atril, al lado derecha de la mesa, un lugar, de entrada, pésimo para fotografiar. Sin embargo tuve suerte, detrás de mi Diaz Ferran tenia a un conocido al que saludo un par de veces casi mirándome a mi, y gracias al atril azul desenfocado pude 'borrar' la publicidad que había en el cartel y que habría entorpecido la foto.A las once, cuando se iba, aparecieron los manifestantes. Intentando no cometer el mismo error de la mañana me anticipe a mis compañeros y salí de los primeros para elegir yo el lugar desde donde disparar... pero me tuve que joder porque el conductor/escolta de Diaz Ferran se puso en mi lado y me comí esa foto. Puede dar la vuelta y hacer otras, pero la que yo quería, la que a mi me gustaba... no pudo ser.Cosas que pasan. Y a vosotros... ¿tambien os pasa?

26 enero 2010

Uña y carne

Hace algun tiempo le hice unas fotos a Esperanza Pedreño a raiz de la promocion de la pelicula 'Una palabra tuya'. En esa época estaba en la cresta de la ola por Camera Café y todos teníamos en mente su risueño personaje de Maricarmen Cañizares. Sin embargo a la hora de hacer las fotos estaba seria. Le pedí que sonriera un poco y dijo que no, que ella era así, un compañero me apuntó que, además, la peli no era de comedia y que el serio de su expresión casaba con la noticia.Hace unos días, en un tema con otro compañero me sorprendí a mi mismo comentando algo parecido, es decir, le dije al compañero que la foto que pretendía hacer no casaba con la obra que presentaba. Huelga decir que no me hizo mucho caso. Es mas, según me iba yo pensaba que lo que acababa de decir era una gilipollez.
¿Que opináis vosotros? ¿Es algo a tener en cuenta o una soberana tontería?

24 enero 2010

Los fotógrafos no son terroristas

Via Guerra Eterna

fotografos londres.JPG

Un millar de fotógrafos se ha reunido hoy en Trafalgar Square, en Londres, para protestar contra el acoso de la Policía a todos aquellos, profesionales o aficionados, que cometen la osadía de sacar fotos en la calle. Han sido convocados por los responsables de la campaña I'm a Photographer, not a Terrorist. Porque no, no todos somos sospechosos.

Como he podido apreciar en Trafalgar Square, el disfraz de V de Vendetta es muy socorrido para estas oportunidades. Los polis se lo han tomado con calma.

El Estado vigilante es insaciable. La Policía también quiere utilizar aviones no tripulados:

Police in the UK are planning to use unmanned spy drones, controversially deployed in Afghanistan, for the ­"routine" monitoring of antisocial motorists, ­protesters, agricultural thieves and fly-tippers, in a significant expansion of covert state surveillance.
De momento, no parece que vayan a cargarlos con misiles.

03 noviembre 2009

One hundredth of a second

En los comentarios del post anterior Kirchhoff me sugirió este vídeo. Edito para dar mi opinión, pero os invito a leer los comentarios, que son muy interesantes.
Los fotoperiodistas siempre son calificados como testigos mudos de la historia. Vamos, miramos, fotografiamos y nos vamos, somos como el Enterprise obedeciéndola directriz principal de no intervenir. Esa máxima hay que tenerla presente cuando uno este ejerciendo siempre; si no es capaz de mantenerse al margen mejor que se dedique a otra cosa. Si yo voy a una guerra y tengo que ayudar a los débiles el primer día acabo muerto, y el segundo día no queda ni un fotidógrafo.
Ahora, el problema, para mi, surge cuando no estamos ejerciendo de fototoperiodistas. Es decir, si yo me voy a Irak se que las 24 horas voy a estar con la cámara, aun dormido, pero ¿que ocurre si voy caminando por la calle de mi casa y veo un asesinato? ¿soy testigo mudo o soy una persona que debe ayudar? ¿y en un atentado? ¿Cuanto tardamos en pasar de persona que pasea a fotógrafo que trabaja? ¿nos eximiría un juez en ese caso?

21 mayo 2009

Reportaje completo: Policias y reporteros gráficos





Policías y reporteros gráficos: cinco horas de calma, cinco minutos de noticia (Parte III)

Ya lo dijo Robert Capa: si no tienes una buena foto, es que no estabas suficientemente cerca. Un fotógrafo ha de estar al frente de la trinchera para tomar las mejores fotos, y eso suele derivar en roces más o menos contundentes y más o menos involuntarios con las fuerzas policiales. Pies de foto poco afortunados y fotos sacadas de contexto son, en algunas ocasiones, la chispa que necesita el polvorín para saltar por los aires.

Eduardo Parra. Un Guardia Civil en activo se pregunta que si en una manifestación hay cinco horas de tranquilidad y cinco minutos de altercados, "¿por qué sale siempre la foto de los altercados?" Policías veteranos que han pasado por la unidad también se quejan de que la prensa siempre saca las fotos más escabrosas de las Unidades de Intervención Policial (UIP).

Jon Barandica, fotoperiodista y jefe de fotografía del diario Público, está de acuerdo en el fondo de la afirmación, pero expone sus razones: "Una foto de un altercado sin duda va a tener mucho más impacto visual, más fuerza dramática que una foto normal. ¿Tendemos a poner siempre la foto más impactante? Sí, pero también hay que entender que tenemos la opinión de los jefes, y hay que tener en cuenta lo que dice el texto de la noticia y cómo está hecha la maquetación."

© Eduardo Parra, QUESABESDE.COM

Ricardo Gutiérrez, jefe de fotografía de El País, remarca que esto "no es amarillismo en absoluto". Así lo ve este veterano fotógrafo: "No se puede cuantificar la importancia de una noticia por su duración. Que haya una manifestación y durante cinco horas no pase nada no es noticia; que haya altercados aunque sean cinco minutos, sí."

Uno de los ejemplos más repetidos por los agentes de la autoridad cuando sale este tema se refiere a un enfrentamiento de hace ya muchos meses entre la policía autonómica catalana, los Mossos d'Esquadra, y unos manifestantes. Aquel día un agente resultó herido en la manifestación, pero la polémica surgió porque diversos medios publicaron la imagen de un policía autonómico con un "kubotan", un cilindro ligeramente punzante utilizado para reducir o conducir a una persona. "Que haya un policía herido parece que no es noticia", comenta un agente a este respecto.


¿Y las agresiones? ¿Son ciertas las repetidas acusaciones de los fotógrafos acerca del exceso de fuerza por parte de la policía? ¿O son tal vez la venganza de los fotoperiodistas por no conseguir la foto deseada?

"Todos lo hemos visto alguna vez", sentencia un fotógrafo. "Antes, cuando la democracia era mucho más joven, algunos policías te golpeaban la parte de debajo de la bolsa para que los objetivos salieran despedidos y no pudieras trabajar; hoy muchas veces te golpean directamente sólo por estar allí, por hacer fotos. Te pegan por hacer tu trabajo. Tienen miedo a que les saques haciendo algo que no deben hacer."

Continua leyendo el resto del articulo pinchando aqui.

20 mayo 2009

Policías y reporteros gráficos: pixelízame (Parte II)

Los fotoperiodistas han cambiado el cuarto oscuro por el ordenador y la ampliadora por el Photoshop. A pesar del gigantesco avance que ha supuesto la fotografía digital, los informadores gráficos tienen un compromiso con la realidad que cuestiona el uso de algunas herramientas de edición. El equilibrio entre la no manipulación y la seguridad de los cuerpos policiales es un tema a debate en los círculos periodísticos que ni hoy -ni probablemente a corto plazo- tiene visos de solucionarse.

Eduardo Parra.Las caras sin difuminar son una de las batallas más radicales que enfrentan a los cuerpos y fuerzas de seguridad con los fotoperiodistas. La mayoría de policías teme por su seguridad, y por ello piden que sus rostros salgan difuminados en las fotos.

Como hemos podido comprobar, sin embargo, hay quien lo tiene asumido: "Para eso tomamos unas estrictas medidas de autoprotección", sentencia un ex-GEO (Grupo Especial de Operaciones).

© Eduardo Parra, QUESABESDE.COM

Pixelizar rostros en las fotos, que en principio parece una petición sencilla, se enfrenta con múltiples muros y puertas cerradas que enquistan el problema. Aunque la mayoría de fotógrafos consultados afirma que "se distorsionan las caras de los policías por sistema", hay quien lo hace "sólo si lo piden". Otros tienen sus reservas: "Desde que estuve en una exhibición de los TEDAX (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos) y vi la cantidad de particulares con cámara que hacían fotos a los policías a cara descubierta, decidí no tapar ni una cara.

Continua leyendo el resto del articulo en QUESABESDE.COM pinchando aqui.

19 mayo 2009

Policías y reporteros gráficos: como el gato y el ratón (Parte I)

Los incidentes de mediados de marzo en Barcelona entre la policía autonómica y los estudiantes "antibolonia" que se saldaron con varios periodistas y policías heridos pusieron de manifiesto que la relación entre las fuerzas del orden y los reporteros gráficos no es precisamente cordial. Los policías se quejan de que la prensa molesta; la prensa denuncia que la policía no deja trabajar. QUESABESDE.COM se ha adentrado en ambos mundos para tratar de sacar conclusiones a un conflicto absurdamente enconado.

"Son como Bruce Willis y Cybill Shepherd en 'Luz de luna': trabajan juntos, se odian, se quieren… se necesitan." Se refiere a la relación entre la policía y los reporteros gráficos, y la frase la pronuncia un fotoperiodista que actúa sobre suelo madrileño.

La relación entre los agentes del orden y los informadores gráficos se ha vuelto tensa, cuando no imposible. En cada encuentro se hacen la zancadilla mutuamente, olvidando -como si de niños se tratase- que ambos están en el mismo bando.

"Es un tira y afloja", comenta un fotógrafo a QUESABESDE.COM, "pero ahora se trabaja mejor que antes, cuando la Policía Nacional iba de marrón; aunque siguen existiendo abusos".

© Eduardo Parra, QUESABESDE.COM

Sería difícil poner un punto al comienzo de la relación incómoda entre ambos colectivos. Hay quien dice que esta crispación viene desde que el mundo es mundo y que así seguirá. Otros opinan que, con la llegada de Internet, la brecha que los separaba se ha convertido en un abismo.

"Antes un fotógrafo hacía una foto y se quedaba en el periódico; hoy la hace y pasa a formar parte de todo un dossier en las páginas web proetarras y antisistema, por lo que tenemos que tener especial cuidado de que no nos hagan ninguna foto", comentan a este medio desde la trinchera de los uniformados. que rebuscar mucho para que un fotoperiodista te cuente algún altercado con las fuerzas policiales. De hecho, basta con arrimar un poco la oreja para que la conversación salga sola en los corrillos de la profesión. Desde pequeños roces hasta graves controversias que acaban en el juzgado, pasando por el borrado de fotografías que se repite mes tras mes bajo la amenaza de requisar la cámara.

"Puede que si denuncio me den la razón -nos comenta un fotógrafo- pero no puedo estar sin cámara un día, y menos una semana."

Continua leyendo en QUESABESDE.COM el resto del reportaje