16 noviembre 2005

El timo del simo

Otra edición del SIMO y otra vez una castaña. Mi opinión del SIMO ya la dije aquí, y se ratifico
aquí, de modo que no daré mas vueltas sobre ello. Lo que quiero hoy es contar porque el IFEMA en general, y el SIMO en particular son una cámara de tortura para los fotógrafos. Lo primero y principal es que el SIMO es enorme y te pierdes con facilidad. Si quieres hacer un reportaje general tienes que mirarte los ocho pabellones, con lo que acabas arto de la cámara, de la mochila, de andar y del calor que hace, como este tio, que con todos los ordenadores para el, lee un libro, con un par. No hay ninguna forma de que te indiquen lo que son chorradas y donde esta lo nuevo y mas novedoso -tal vez sea secreto a juzgar por algunas vitrinas o que los de seguridad tontean con las azafatas-. Si eres redactor y tienes suerte igual en las notas de prensa -decenas de ellas- encuentras algo, pero para los fotógrafos…
De modo que te armas de valor y te tiras directamente a la piscina. Vas viendo stand tras stand intentando averiguar que venden algunos y para que están otros. De entrada el IFEMA tiene algo terrible para un fotógrafo: la luz. Para que os hagáis una idea, la luz de IFEMA es para un fotógrafo como un Don Simón agrio para un catador de vinos. Será barata, si, pero es fea de cojones. Amarilla, insípida, fantasmal… esta luz te obliga a dos cosas, a trabajar con flash o a tirar a alta sensibilidad y a cosas estáticas, porque aparte de fea, la luz es mas bien escasa.
Sin flash casi que no, porque lo de ir con el trípode cargado, mejor lo dejamos. De modo que usas el flash… y los problemas se multiplican. Vas a ver las novedades de la marca X y te encuentras las novedades si, pero tras una vitrina con su correspondiente reflejo. Intentar que te saques eseloquesea de la vitrina para tomarle una foto es casi imposible -de hecho creo que solo lo hacen con las teles-; que si no esta el encargado, que si espérate, que si han ido a buscar otro modelo… en fin, que esas fotos tan apañadas que hacíamos antes de la azafata sujetando el móvil… casi que no pero sin el casi, vamos, la azafata
si, pero sin movil.
Y como muchos aparatos no puedes sacar, pues haces lo que se denomina ‘ambiente’. Esto es, adultos olvidando que son adultos y niños que no pueden olvidar, por la pasta que tienen, que son niños… pero tecnología no mucha. Tampoco hay que olvidar lo difícil que te ponen las cosas los propios stands, ya que donde no hay una mesa, hay una azafata, y donde no un soporte de una pantalla de plasma… vamos, que para el publico será bonito que no veas, pero deberían pensar que si quieren salir en la foto -tal vez no quieran- han de ofrecer algo accesible.
En fin, que lo de siempre pero cada vez menos. Azafatas ‘normales’, pero cada vez menos, azafatas sin sentido del ridículo -o con sentido del ridículo pero con mas dinero en el banco-, pero menos, adminículos tecnológicos, pero mas… espacios vacíos, de eso si que ha habido mas.
Por cierto, me quedo sin saber que había tras la cortina...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder, Edu, espero que tengas más fotos de las azafatas que las que pones aquí o empezaré a pensar mal...

Vamos que lo de ir al SIMO con intención de hacer fotos... mejor me quedo en casa y fotografío los geranios :(

Salva dijo...

Magnifico titulo poético, cambiando de tema, me he quedado con las ganas de saber tu opinion sobre la D200 ¿has podido toketearla ya??

Nividhia dijo...

Pues aun no he tenido ocasion de probarla como es debido, de modo que todo lo que te pueda decir de ella sera, como minimo, mentira...
Hay que esperar.

Anónimo dijo...

Joer, tu has conseguido entrar por lo menos, y yo suscribo todo lo que dices. De hecho siempre que voy a algun evento juro no volver pero al final...
En fin esta vez fue el aparcamiento lleno, los de seguridad dejando entrar a pesar de ello. Aparco porfin en "reservado para minusvalidos" y con la mala conciencia voy a tratar de entrar. Pero no; hay que hacer una "declaración de intenciones" para ver si eres espia. Despues pasa el escaner de seguridad (con mi chaleco de 17 bolsillos) y aquello no pita.
¿Que no pita? Pos media vuelta y pa casa, no me da seguridad tanta inseguridad, y juro otra vez no volver.