14 febrero 2006

Codigo rojo: fotografo sospechoso

Ser fotógrafo es algo muy particular. Ser periodista, también. Ser periodista fotógrafo es ya algo para echarse a temblar. Un servidor, que es fotógrafo y periodista, es de ese tipo de descerebrados que, con una cámara y un carné, van en nombre de la libertad de información allí donde esté la noticia.
Aparte de tirarme el moco en el párrafo anterior, puedo poner ejemplos en los que realmente he hecho locuras en busca de "la foto". Por ejemplo, el día en que me escondí bajo un coche cuando los suicidas de Leganés volaron un piso. Imagínense qué habría hecho un GEO si viera a un tío con una mochila enorme y un "tubo" en la mano bajo un coche a las dos de la madrugada tras un atentado...
En muy contadas ocasiones he tenido encontronazos con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y normalmente no han pasado a mayores. No deja de ser curioso que mi última experiencia "freak" haya sido con un vigilante de seguridad de esos que mucha seguridad, precisamente, no inspiran, y que me confundió -supongo- con un terrorista.
Madrid, año 2006…
Estaba yo probando una cámara por la céntrica estación de Atocha, donde normalmente tomo fotos para muchos análisis debido a la gran cantidad de elementos de interés que hay en la zona. Con la intención de hacer una foto del "skyline" madrileño al atardecer, me dirigí al parking de la estación, en su extremo más alejado; un pequeño mirador elevado, sin coches. Iba con la cámara, una compacta, en la mano.
No avancé ni dos metros por el mirador cuando un vigilante de seguridad me informa de que no está permitido hacer fotos. No sabía a ciencia cierta si tenía razón o no, pero guardé la cámara en la funda. Era pronto y aún no oscurecía, y allí se estaba muy bien, así que decidí hacer lo que hago todos los días en mi ordenador durante mi jornada laboral, pero en mi PDA: jugar a un solitario.
Creo que sólo duré una partida, y encima perdí. Entonces, el vigilante se me acercó e iniciamos un diálogo de besugos:
- ¿Sabes si te queda mucho?
- ¿Está prohibido estar aquí?
- Si quieres se lo preguntamos a la policía.
- Pues pregúntaselo.
- ¿Llamo?
- Llama.
Y llamó. Esperé otro rato y aproveché para, otra vez en mi PDA, tomar anotaciones de cara al posterior análisis. Pero la policía no llegaba y yo me aburría. Decidí salir a tomarme un café y esperar al atardecer; total, tenía que hacer la foto desde fuera del parking.
Ah, grave error. El señor vigilante se me acercó y me dijo que no me podía ir hasta que llegase la policía. Básicamente, no le hice mucho caso y seguí caminando.
Uno, que aparte de fotógrafo ha sido vigilante y escolta privado, tenía entendido que un vigilante no puede detener a nadie salvo durante la comisión de un delito o inmediatamente después, y en otro par de supuestos con prófugos de la justicia. De modo que no escuché y continué andando.
Ser fotógrafo es algo muyparticular, ser periodista también,y ser periodista fotógrafo es yaalgo para echarse a temblar
El vigilante continuó con su charla y hasta sacó la defensa (la porra de toda la vida). Empecé a grabar la conversación porque preveía reparto de galletas. Aparecieron tres vigilantes más.
A mordiscos igual con uno podría, pero con cuatro pensé que no, así que seguí andando. El que parecía ser el jefe me dijo que no me iría. Y, en efecto, me impidieron marcharme, bloqueando la escalera de salida primero y rodeándome después.
No había nada que hacer. Dejé la mochila en el suelo y me senté. Esperé. Esperé. Esperé. Por fin, apareció un policía:
- Buenas tardes.
- Buenas.
- ¿Qué ha pasado?
-preguntó dirigiéndose al vigilante.
- Este señor ha llegado con una cámara, le he dicho que no podía hacer fotos y se ha puesto a tomar notas con un lápiz electrónico en actitud sospechosa.
No hay que ser muy listo para pensar que, si soy terrorista y quiero tomar anotaciones, no lo voy a hacer delante de un vigilante, y mucho menos dentro de un recinto vigilado con cámaras…
Decidí intervenir.
- No estaba tomando notas. Estaba jugando al solitario.
- Eso yo no lo se.
- Y como no lo sabes, te imaginas lo que quieres. ¿Detienes a todas las personas que no sabes lo que hacen?
El policía me pidió la documentación y se fue a comprobarla. A los dos minutos, volvió.
- ¿Eres periodista?
- Sí. (Tomar cava con el presidente del gobierno en Navidad tenía que servir para algo.)
- ¿Has hecho fotos?
- No.
- ¿Has tomado notas?
- No.
- ¿Llevas cámara oculta?
- ¿Pero qué dice? ¿Me puedo ir?
- Sí, claro.

Al día siguiente, los policías que custodian el Congreso de los Diputados estuvieron media mañana riéndose de mí. No quiero ni pensar lo bien que se lo van a pasar los escoltas del presidente cuando se enteren.

PD: Me fui, salí del parking e hice la foto. Soy un peligro.


http://www.quesabesde.com/noticias/fotografia-seguridad,1_2283

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Acojonante... sencillamente acojonante, oye, lo de Leganes, ole tus cojones...

Los seguratas son lo puto peor, mucho mas rancios que Guardia Civil, Policia Nacional o Ertzaintza. Tendrias que ver como son los del metro de Bilbao. Una dia que iba con prisa segun iba en el metro me puse a limpiar los objetivos y se me acerca un puto rambo de esos al grito de "AQUI NO SE PUEDEN HACER FOTOS!" en fin....

PD2: espero no verme nunca en una situacion ni por asomo similar. De todas maneras mientras llega el dia me peleo con promotores musicales que te ponen mas pegas que las bandas para acceder a las salas con la camara.

Un saludo.

fotoborja@yahoo.es

Anónimo dijo...

Curiosa anecdota.

Aunque mi unica experiencia con este tema la termine velando el carrete delante de mi "agresor en potencia". Fue una experiencia realmente desagradable...

Anónimo dijo...

La próxima vez, primero te pasas por el gabinete de prensa de RENFE, solicitas permiso, te lo dan por escrito y cuando se te acerque el segurata, se lo colocas en los morros

Anónimo dijo...

hola ayer lei en el blog de la miss que decias que era un farsante que es un tio y se llama alejandro. por favor podrias explicarlo? ademas de que dices que te ha borrado todos tus comentarios. te agredeceria que te pusieras en contacto conmigo. gracias.mi email es alejandro_yop@hotmail.com. por favor explicame eso. de verdad que mucha gente tenemos dudas y queremos saber que pasa

Anónimo dijo...

Buena anecdota Edu...

Y sí, ¡Eres un peligro! no lo saben bien ellos.

Un abrazo desde BCN,

Daniel

Anónimo dijo...

Tienes los cojones de bronce , Edu

Anónimo dijo...

Juas Juas, q mostro. La verdad es que yo también he llegado aqui de rebote y la verdad es que me encontrado con un blog muy ameno.
Mi experiencia más rara en ese sentido fue cuando de chaval hice un raro con mi motillo detrás de un coche de los nacionales para atajar, y a golpe de sirena me cazaron tneiendo ellos que hacer el rodeo completo que yo pretendía evitar para llegar a mi destino.
Lo curioso fué cuando, tras interrogarme con toda la bordería del mundo se le cambió la cara a uno de ellos al identificarme, alegando que lo iban a dejar pasar sin importarle quien fuese mi padre mi hermano o mi tio ........... cosas del apellido.
Saludos

ProtoSHOOT dijo...

wow te comprendo hay tantas cosas que sientes en situaciones ai pero lo mejor es andar con cordura y actual del mismo modo por cierto yo trabaje en un diario como reportero grafico y estube en muchas situaciones como esas, saludos y gracias por compartir.

Mario dijo...

La verdad, yo no siento especial simpatía por alguno de los vigilantes...

Lo que me jode es que te retuvieran...