17 marzo 2008

Anecdotario (1)

Aprovechando la parada de esta semana os voy a contar una anécdota que le ocurrió a un compañero ya hace tiempo, pero que no está demás para conocer como se trabaja en este mundillo.
La historia, que por supuesto no es contada tal como pasó, porque esta es una segunda versión, reunía un fotógrafo de un gran diario con Lola Flores para hacerle la foto de una entrevista.
con pastas y le dió un poco de El fotógrafo llego a la casa y le recibió Lola, ella muy amable le invito a sentarse y a tomar un caféconversión. El fotógrafo, agradecido pero con el tiempo justo le pidió hacer las fotos. Ella se recostó en el sofa y dijo 'adelante'. El fotógrafo no acababa de ver la foto, con los cafés aun en la mesa y una luz cuestionable, y pidió cambiar el sitio.
Lola se levantó y le dijo: 'Ya se lo que quieres. Quieres que salgamos al jardín, a los rosales de ahí fuera que tienen flores de cuatro colores. Y que me ponga una bata de cola con volantes para agitarlos. Y de paso me pongo una mantilla, para que el sol dibuje sus rayos entre los flecos. Quieres una mirada con fuerza, y una pose espectacular... que todo el mundo sepa quien soy yo'.
El fotografo abrió los ojos como platos solo de imaginarse la instantánea y se puso en pie '¡Eso es exactamente lo que quiero!'.
'¿Si?' dijo Lola Flores, 'pues eso cuesta dos millones de pesetas... ¡Tira la foto en el sofá!'

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo. Ahora comprendo mejor por qué personas con tanto arte acaban su vida prácticamente en la miseria...

Anónimo dijo...

El fotógrafo siempre podría haberle pedido una peseta a todos los españoles, para pagarle una sesión más decente a la Lola...

Small Blue Thing dijo...

Pues precisamente Lola más dinero que nosotros sí tuvo, pero rica no era. La mayor parte del dinero que ganó los últimos años se lo bebió su hijo, el pobre, entre lo que se echaba para el cuerpo y las medicinas para no echárselo.

TheOm3ga dijo...

Eso no justifica que fuera pidiendo dinero a la gente por ser quien era.