Ni por todo el oro del mundo
En mi mundo fotográfico, el de la imagen de prensa, valoramos las fotografías generalmente por tiempo. En realidad, da igual que hayamos estado cómodamente sentados en un banco fotografiando el tráfico de la calle o que nos hayamos colado en una manifestación de ultras camuflados con una peluca: el trabajo lo valoramos por el tiempo que tardamos en hacerlo, no por su calidad ni su dificultad. Es una forma bastante bruta de hacerlo, lo sé, pero de momento es la menos mala de las que hemos encontrado que nos satisfagan a todos.
Lo que es seguro es que nuestras fotos, por muy formidables que sean, jamás se venderán por tres millones de dólares. Ni de euros. Ni siquiera por tres millones de granos de arena.
Nuestras fotos, por muy formidables
que sean, jamás se venderán por
tres millones de dólares
El "ranking" que nos ofrecía QUESABESDE.COM es de auténtica risa, por no decir llanto. Un servidor, que tiene auténticas dificultades para cobrar por algunas de sus fotos, no sabe si cortarse las venas o dejárselas largas ante tal despilfarro.
A diario veo cómo fotógrafos cruzan medio mundo -o el mundo entero-, se suben a montañas, se sumergen hasta el fondo del mar, se la juegan ante animales salvajes o animales más salvajes que empuñan armas… y aun así tienen autenticas dificultades para vender su material. Fantásticos ases fotográficos que ponen en peligro su vida para inmortalizar los lugares más peligrosos del mundo tienen que pegarse con editores de hasta el diario más segundón para poder publicar sus fotografías. Y si hay suerte, cobrarlas.
Entiendo que hay determinadas fotos que, carentes de valor estético, son importantes por su valor histórico; son piezas de colección de gran importancia y representan para los fondos estatales de cualquier país un valor que escapa a lo meramente económico. Pero, nuevamente, el arte vuelve a utilizar criterios a la hora de desembolsar dinero que me sobrepasan.
Y es que hay casos y casos. Siempre estaré en contra de quienes consideran absurdo pagar por una fotografía porque apretar un botón no vale dinero, pero debo estar en contra también de un tipo que paga más de tres millones de dólares por la foto de un supermercado o la foto de la foto -sí, tal como suena- de un vaquero a contraluz blandiendo un lazo. Ni metiéndonos entre un terrorista y el presidente de Estados Unidos para hacer la foto de la bala en el aire van a pagarnos más de tres millones de dólares.
Cuando alguien eleva -o quizás degrada- una fotografía a la categoría de arte es para echarse a temblar. Repaso la lista y la vuelvo a repasar, y salvo dos o tres excepciones, sigo intentando averiguar qué demonios tienen esas imágenes para valer lo que dicen que valen.
En PHotoEspaña hay algún que
otro artista cuyo principal mérito no es
hacer buenas fotos, sino convencer
al resto de que lo son
Fotógrafos que incumplen todas las normas de la mínima estética fotográfica, sin talento alguno, tienen todas las puertas abiertas para exponer, publicar y editar sus porfolios. Es una generalización, cierto, pero ejemplos los hay a decenas, y es por cosas como éstas que tengo al llamado arte fotográfico en muy baja estima.
Ahora que PHotoEspaña está en plena inauguración, hemos tenido ocasión de ver mucho "arte". Y aunque me reservaré la opinión sobre este tema, sí he podido certificar que, como en años anteriores, entre auténticas joyas fotográficas hay algún que otro artista cuyo principal mérito no es hacer buenas fotos, sino convencer al resto de que lo son.
Publicado originalmente en Quesabesde.com











