10 diciembre 2005

El secreto de su exito

Hace unos dias Durao Barroso vino a Madrid. Como el tio es politico de los importantes no quiso que se le viera el plumero y apesar de ser un politico de derechas se reunió con los dos lados del arco parlamentario español como manda la diplomacia y para no echar mas leña al fuego por lo de la OPA.
Dió una pequeña conferencia en un hotel, secundado por los mas guays del PP, y despues se fue a ver a ZP a Moncloa Palace. En el primer acto, en el del PP me encontre con una revelacion por parte del ex-presiente Aznar.
Que José Maria Aznar tuvo el respaldo de millones de españoles durante su mandato nadie lo duda, como tamcpo se duda de que los otros millones le vomitarian encima si le vieran. Es decir, como
ahora pero con distinto presidente. Los que estuvieron cerca cuando era jefazo hablan de él como una persona con gran carisma y liderazgo -algunos se peinan como el para parecerse al lider-, pero sin duda algo mas tuvo que haber para permitirle -pese a sus errores- gobernar durante ocho años.
Algunos dicen que es por la suerte que rodea al Partido Popular, otros dicen que algo tenían que ver sus amigos y ministros, otros hablan de su mirada penetrante que acojonaba al personal.
No faltan quienes dicen que el secreto de su éxito estuvo en sus aliados extranjeros, e incluso que fue dios quien le dio una palmadita.
Y no podemos olvidar que en aquellos años la oposición tampoco es que fuera la ostia... y si, que hacer montajes con su cara mola.
Pero no ha sido hasta ahora, con Aznar presidiendo la fundación FAES, cuando se ha descubierto el secreto de su éxito. Pueden verlo en un plano abierto o con una vista mas cercana; sea como sea tengo que reconocer que no es tan fanfarrón como algunos decíamos y que si, que lo que se dice de los bajitos

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No es tan fanfarrón como pensábamos, lo es más aún. Sólo hace falta leer el tipo de discurso que vende en sus conferencias a los universitarios norteamericanos. Un patético modo de llemar la atención.

Anónimo dijo...

Clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap
(Aplausos)
Este tipo de personaje debería crearnos una cierta fascinación: ¿cómo es posible que a un hombrecillo en el fondo tan gris y despreciable se le permita tener la ocasión de llegar a hacer tanto daño, y que ningún juez (¿dónde están?) le haga pagar las consecuencias?