31 diciembre 2005

Si hay algo bueno durante las navidades de un periodista, eso es sin duda las cestas navideñas. Resulta curioso, cuanto menos, que precisamente nuestros jefes son los que menos nos regalan -no debemos caerles muy bien la verdad, si es que nos conocen-, ya que guardan sus cositas para aquellos periodistas que, curiosamente, mas cobran y menos necesitan una cesta gratis.
No obstante los pequeños mindundis como nosotros siempre tenemos por ahí algo escondido que nos saca las castañas del fuego. Desde la comida del Real Madrid, donde el pasado año reglaron un Viceroy y este una estilográfica, hasta las de la Bolsa de Madrid, donde el que menos se lleva se va con un DVD de sobremesa.
En mi caso, que voy a todas las cosas pero no soy especialista en ninguna, las cestas de navidad me son bastante limitadas y, como casi siempre, me conformo con dos -dos mas de las que se lleva mucha gente que seguro se lo merece mas que yo-.
Este año tanto el Congreso de los diputados como Presidencia del Gobierno me ha regalado cositas.
Presidencia, siempre muy atentos -no se si significará algo, pero el anterior Gobierno nunca me mando nada ni me invito a la copa de navidad- nos ha dado una cajita muy mona envuelta con papel de regalo del Estado que contenía un queso, aceite y vino.
La cesta -que por cierto cada vez de cesta tiene menos- de Congreso ha sido algo mas esplendida: una paletilla de jamón, choricito del bueno, vino, queso y turrón.
No se si será mucho o poco -a mi me vale-, pero desde luego es mejor que la que me dieron en el Ejercito, que tenia tres peladillas, un mazapán y una porción individual de turrón… literalmente.
Y por ultimo, aunque no sea una cesta propiamente dicha, Rodolfo Biber me ha obsequiado con unos cuantos adminículos útiles para mi trabajo… pero eso no se come.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Has tenido mucha más suerte que yo, las cestas siempre han brillado por su ausencia, ¿será por la irritación?

Te deseo lo mejor para el 2006, y espero seguir disfrutando de tu blog.

Mari Carmen dijo...

Pues q suerte!! a mi en mi empresa ná de ná... Y las comidas-cenas esas q daba la comunidad de madrid y el ayuntamiento, estaban vetadas a los jefazos... En fins... Q todo el año los periodistas curritos tragandonos los peñazos de rueda de prensa, pa q luego sean los jefes los q van a las comidas-cenas... Pufff!!
Besotes