Arte en el empaquetado
Tenia pendiente enseñaros estas fotos. Pertenecen a un reportaje que no llegó a publicarse, lo cual fue decepcionante porque me pareció mas que curioso.
Se trata de la colección de armaduras del Palacio Real de Madrid, un lugar donde muy pocas veces va la prensa y menos aun permiten a los fotógrafos trabajar. Aunque a nosotros nos dejaron usar flash, las fotos quedan mejor sin el; eso si, hay que ir con cuidado porque es muy fácil que las tomas salgan trepidadas. La mayoría de estas fotos están tomadas a ISO 1250 apertura 2.8 y 1/30 de velocidad, y aun así hubo que subirles la luz en el revelado.

Armaduras al margen, el reportaje en si versaba sobre el proceso de empaquetado de una de estas piezas para su traslado. Parece simple, si, pero el valor incalculable de cada armadura hace que tengan que tomarse medidas excepcionales.
Para que sirva de guia, el seguro es tan elevado que no hay compañía alguna que lo soporte, en este viaje se hacia responsable el Gobierno de Estados Unidos si ocurría alguna desgracia.
El embalaje en si es un proceso que casi parece un ritual. Las cajas son especiales, selladas a la humedad, termicamente controladas, con protección para vibraciones y seguimiento por GPS.
El interior esta cubierto con planchas de goma-espuma especial que se cortan a la medida de cada pieza para evitar cualquier movimiento. Se tarda casi un minuto en colocar un sencillo casco en su alojamiento para asegurar que no baile, y eso que el hueco esta cortado a medida. Si el supervisor no esta conforme los operarios desmontan el tinglado y parten de cero con planchas nuevas.
En el caso de las armaduras que no se pueden desmontar cada junta se protege del roce con papeles especiales de PH neutro. Aunque parece todo el mismo papel en realidad cada pieza y cada junta utiliza un papel especial de mas o menos densidad y peso, evitando así cualquier fricción que pueda arañar una junta durante el vuelo. Por supuesto todos los operarios llevan guantes especiales para no dañar nada con la grasa de la piel y trabajan en salas con humedad y temeperatura controlada.
Una vez todo listo en cajas, las piezas se separan en diferentes envíos para evitar una perdida total en caso de catástrofe. Que se estrelle un avión es posible, dos el mismo día... es mas complejo.
¿Y cuanto cuesta todo esto...? Seguramente una pasta, pero ni tu ni yo lo sabemos, aunque lo paguemos.












6 comentarios:
Esa pasta tiene su vuelta, solo van unas pocas maravillas, y algunos que las ven quieren ver las demás....
y por otro lado al revés, prestas algo valioso y te prestan algo valioso, y solo pagas los seguros, y no todo ese trabajo.
Eso no es más que una exportación de I+D sobre el pasado, filón inagotable en un país que lo respete. Y en estos tiempos que viene hay que hacer economía a partir del conocimiento.
Además aprovechan y dejan ir fotógrafos como tú, que dais valor a todo, la colección y el propio intercambio.
Inversión redonda dónde las haya.
Bien venido sea el gasto.
No pudiste utilizar un monopie, para tomas mas largas? o un tripode?...de todas maneras, como siempre, un buen trabajo, excepcional.
No pudiste utilizar un monopie, para tomas mas largas? o un tripode?...de todas maneras, como siempre, un buen trabajo, excepcional.
Tiene cojones! ¿pero esas armaduras no estaban diseñadas y fabricadas para la guerra? ¿A qué viene tanta mariconada? Es como si Nacho Vidal se la agarrara con un papel de fumar para mear
Muchas gracias por compartir el reportaje con todos, es una maravilla.
Como amante de la historia me encantan este tipo de fotos y reportajes y ver como tratan las piezas
Yo me niego a ir al palacio real, es un boicot a la absurda y estúpida prohibición de sacar fotos. Al igual que el botánico del Matadero, lo más sangrante es que lo chinchamos los españolitos con nuestros impuestos.
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