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11 mayo 2010

Cuando encuadrar es secundario

Quizás suene exagerado, pero hay ocasiones en las que encuadrar y disparar es lo de menos. Lo de más en estos casos es conservar la propia integridad física. Estos fotógrafos practican lo que podríamos denominar fotografía complicada, una rama de la imagen fija en la que saber exponer no es lo más importante.

Comentaba hace unos meses un columnista del diario Público que, si digno de admiración es el reportaje que hace alguien escalando una montaña utilizando sólo sus manos y el remiendo de un cinturón, más digno de admiración es el operador de cámara que lo acompaña, que hace lo mismo pero con una sola mano.

Tal vez la realidad no sea tan dramática, pero sí es cierto que hay algunas tareas fotográficas que hacen que apuntar y disparar sean un par de nimios detalles de una larga lista de problemas.

Juegos de guerra

Los juegos de guerra ganan adeptos cada día y a su alrededor surgen nuevas oportunidades de negocio. El airsoft y el paintball -sobre todo este último- se han convertido en populares pasatiempos, y no son pocos los jugadores que gustan de tener un recuerdo fotográfico de su participación en ellos.

Si la fotografía deportiva es ya de por sí complicada por los cambios de dirección, la velocidad de los jugadores y los avatares imprevisibles del juego, estar pendiente además de no recibir un impacto con un chorretón de pintura -y más importante aún, que no se manche demasiado la cámara, con el consabido riesgo de avería que ello supondría- hace de este tipo de fotografía algo más que arriesgada.

© Fernando Álvarez
© Fernando Álvarez

Fernando Álvarez es el administrador de la página web especializada Zona Paintball y lleva fotografiando este juego desde 2002. Como autoridad en estas lides, certifica que para ello hay que asumir que te vas a llevar algún impacto y que tu equipo fotográfico acabará -probablemente- manchado de pintura.

Los fotógrafos de airsoft o paintball están obligados a utilizar las protecciones oculares, lo que dificulta aún más su trabajo. Por todas estas razones, Álvarez explica que "para fotografiar paintball hay que ser jugador, porque has de adelantarte a las jugadas y conocer la mecánica de juego para intuir lo que puede pasar en los próximos cinco segundos".

No obstante, este fotógrafo trata de quitar hierro al asunto al afirmar que las bolas de pintura y la fotografía son absolutamente compatibles: "Hay que tomar precauciones, pero a mí no me gusta llegar a límites extremos. Si sabes de qué va la cosa, no te meterás en líneas de fuego ni te pondrás en posiciones comprometidas. La protección de la lente con un simple filtro neutro, del cual llevo un par de repuestos que jamás he tenido que llegar a utilizar por rotura pero sí por mancha, es obligatoria. El resto dependerá del cariño que cada cual le tenga a su equipo."

¿Y qué pasa si una bola impacta en la cámara? "Pues se limpia con mucho cuidado, ¡y ya está!" Es lo que tiene ponerse frente a proyectiles que viajan a velocidad de vértigo.

Velocidad vertical

Velocidad de vértigo, precisamente, es la que alcanza uno al tirarse de un avión con un paracaídas. Salir volando requiere de una habilidad particular si queremos ahorrarnos sustos, pero sin duda es ésta una experiencia que merece ser fotografiada.

© Departamento de Defensa de Estados Unidos
© Departamento de Defensa de Estados Unidos

Volar y hacer fotos no es apto para novatos. Lo sabe bien Daniel Paredes, experimentado cabeza de lista del centro de paracaidismo Skydive Lillo. Nos cuenta que para hacer fotos a paracaidistas "tienes que tener por lo menos unos 200 saltos" por cuestiones de seguridad. "Las fotos se hacen mientras realizas tu salto con una cámara adosada al casco y pulsando el disparador con la boca", explica.

Estos expertos fotografían encuadrando casi siempre a ojo -en el sentido más amplio de la palabra- cada gesto sin olvidar ni un instante que viajan a casi 200 kilómetros por hora. Paredes comenta que a veces utilizan visores, pero que lo más común "es ajustar la cámara antes de saltar para que enfoque allí donde miras".


"Las fotos se hacen mientras realizas tu salto
con una cámara adosada al casco y pulsando el
disparador con la boca", nos cuenta un especialista

Aunque cada maestrillo tiene su librillo, el recurso sencillo para este tipo de imágenes consiste en seleccionar la hiperfocal de la óptica utilizada y desactivar el autofoco. "Usamos objetivos angulares -explica Paredes- para disponer de mucho más ángulo de cobertura y no tener que preocuparnos en exceso por el encuadre."

Sobre ruedas

No tan arriesgada pero igualmente compleja es la fotografía de vehículos en movimiento realizada desde el propio vehículo. Se trata de tomas aparentemente sencillas que parecen estar hechas desde la ventanilla del conductor o desde otro coche que circula justo al lado.

Para su realización, sin embargo, se necesita de un particular sistema de anclajes y un excelente ojo fotográfico -además de una buena mano de Photoshop- para elegir, sin verlo, el momento exacto de la toma.

© Rig Shots

El retoque digital también juega un papel importante en estas imágenes.

La empresa australiana Rig Shots está especializada en este tipo de estructuras y desde su página web ofrece múltiples combinaciones para lograr las fotografías más impactantes.

Más que compleja, es un tipo de fotografía muy delicada que exige una preparación al milímetro y un cuidado extremo a la hora de colocar la cámara. Hay que tener en cuenta que una vez instalado el equipo y comenzado el recorrido no es posible mover la estructura, por lo que se ha de planificar cada toma al detalle.

© Rig Shots

Un sofisticado soporte y velocidades de obturación relativamente lentas permiten obtener tomas como ésta.

El mayor inconveniente de estas tomas radica en que no puede hacerse una fotografía a una velocidad muy rápida porque el movimiento de la rueda se congela, restándole ello valor estético a la imagen. Por tanto, hay que disparar con una velocidad relativamente lenta, y lenta en fotografía es muchas veces sinónimo de trepidación, y si a esa trepidación sumamos un vehículo en marcha…

El secreto, cuentan los expertos, es encontrar la relación optima entre velocidad de obturación y velocidad del vehículo para que, conduciendo despacio, se cree la ilusión de que se iba mucho más rápido.


Publicado originalmente en Quesabesde.com

14 abril 2010

Eduardo Parra.- La teoría -y la ética- periodística sostienen que en el ámbito de la fotografía de prensa la manipulación es la peor de las prácticas. Una imagen destinada a los medios de comunicación ha de tener un compromiso con la realidad y rehuir el retoque. Ésa es la teoría. La realidad es que, de vez en cuando, se cuelan en los periódicos y las revistas imágenes falsas, verdades a medias nacidas de la falta de talento o el oportunismo. Remiendos digitales que no siempre pasan desapercibidos y que pueden desencadenar el llamado efecto Streisand, capaz de convertir en mofa planetaria una pequeñez.

El michelín perdido.En verano de 2007, las vacaciones del presidente francés Nicolas Sarkozy dieron que hablar por múltiples motivos. Uno de los más sonados, por curioso, fue la fotografía publicada en la prestigiosa revista Paris Match, en la que Sarkozy aparece remando en una canoa junto a su familia. La revista L'Express destapó el asunto al afirmar que "Paris-Match ha hecho desaparecer, con una varita mágica, la curva de la felicidad que engordaba algo la silueta de Nicolas Sarkozy". El gran error de Paris Match fue obviar que la imagen había sido distribuida por agencias y publicada -sin retocar- en medios de todo el mundo.



Competencia mal entendida.Un caso destacable por lo chapucero de su ejecución lo protagonizó el diario As también en 2007. En esa ocasión, la ética periodística fue aplastada por el espíritu competitivo al eliminar de forma burda y chapucera un cartel publicitario del rotativo Marca -medio competidor- clonando al público como si de una epidemia de gemelos se tratase. Lo más curioso es que, a pesar de haberse comentado en múltiples blogs, la foto sigue colgada en la página web del periódico deportivo como si tal cosa.



Una manipulación totalmente innecesaria.Uno de los casos más recordados en la reciente historia de la llamada "prensa seria" española ocurrió en 2006. La toma, recogida en una visita de Ángel Acebes a Ávila, mostraba al ex ministro junto a la hermana de Miguel Ángel Blanco, concejal asesinado por ETA. El trucaje, que pasó desapercibido tanto para la Agencia EFE como para el diario El País -que publicó la imagen-, lo advirtió un lector del diario aficionado a la fotografía. Este montaje será especialmente recordado por la prácticamente nula mejora informativa en la imagen trucada: se acercó Acebes a Mar Blanco obviando a una tercera persona entre ellos. Quien también la recordará toda su vida es la fotógrafa colaboradora de la Agencia EFE que manipuló la imagen y que poco después recibiría una carta de despido.



El humo mutante.Polémica donde las haya, la fotografía pésimamente editada de Adnan Hajj, de Reuters, dio la vuelta al mundo y se llevó la carrera del informador por delante. Hajj retocó en 2006 la imagen de un paisaje del Líbano humeante tras un ataque israelí haciendo más negro y abundante el humo de los incendios. El retoque tuvo dos polémicas: la primera, por si hacer más oscuro el humo es realmente manipulación (cualquier fotógrafo sabe que, en ocasiones, los tonos se apagan en la imagen si la luz habiente no es directa); la segunda, en torno a si un montaje tan malo pudo haberlo hecho un fotógrafo profesional o se trataba de una burda manipulación que buscaba hundir su vida profesional. Por desgracia para Hajj, Reuters descubrió otra foto manipulada por el mismo fotógrafo y lo mandó a la calle, junto a las 920 imágenes que conformaban su archivo gráfico en la prestigiosa agencia.



Cuestión de simultaneidad.Caso aparte y realmente curioso fue el protagonizado por el diario El Mundo en septiembre de 2009. El rotativo tomó dos fotografías servidas por la agencia Reuters de dos momentos diferentes de un mitin político del PSOE en Rodiezmo, y las fusionó creando una falsa panorámica que ilustraba un gesto -los cuatro puños en alto de forma simultánea- que jamás se produjo. Al igual que sucedió con el "affaire" Sarkozy de Paris Match, El Mundo no tuvo en cuenta -o ignoró- que las fotos originales habían sido distribuidas por una agencia y que, por tanto, estaban a disposición de todos los medios.



La huella de la sangre.Especialmente triste es el uso torticero del retoque por parte del diario La Prensa, de Honduras. Los responsables del periódico estimaron conveniente borrar digitalmente la sangre de un herido -posteriormente fallecido- durante las cargas policiales en las manifestaciones hondureñas, presumiblemente por la simpatía política entre el diario y el Gobierno golpista del país. El retoque salió a la luz gracias a los bloggeros opositores, que difundieron la noticia de la muerte del joven Isis Obed Murillo. El diario se disculpó alegando que "por un error en su proceso, la gráfica publicada en nuestra edición del lunes 6 de julio del joven que murió en la manifestación del domingo, Isis Obed Murillo, salió distorsionada".



Momento dramático.En 2003 se conoció uno de los primeros grandes casos de manipulación fotoperiodística en la era de Photoshop. El fotógrafo Brian Walski, del diario Los Angeles Times, tomó dos imágenes en las afueras de Basora, donde un grupo de iraquíes eran custodiados por soldados británicos. En una imagen, uno de los soldados conmina a un iraquí a que no se levante mientras éste mira para otro lado. En la siguiente, el hombre iraquí sí mira al soldado, pero la actitud de éste es aparentemente indiferente. Walski decidió que las fotografías por sí solas no eran lo bastante dramáticas y las combinó, creando un fotomontaje que fue publicado en portada y que, a la postre, causaría el despido del informador, en plantilla en el periódico californiano durante casi quince años.



Espías de la TIA.No siempre son los medios de comunicación los que meten la pata. Incluso algunas veces son ellos quienes descubren el pastel. El diario El Mundo advirtió el año pasado que el que era por aquel entonces director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Sainz, había estado de pesca en Senegal de forma presuntamente fraudulenta. Las pruebas que aportó el periódico español fueron unas fotos en las que, en efecto, se ve al directivo con dos piezas de gran tamaño. Sin embargo, en la fuente de las imágenes, la web albatros-peche.eu, las fotografías habían sido sustituidas por otras manipuladas: la cabeza -único rasgo identificativo- de Sainz, había sido sustituida por la de uno de los escoltas que también salían en la imagen original. Un montaje perfecto, salvo para Google y su caché.



"The Iran incident".Érase una vez un país que quiso demostrar su potencial militar, aunque sin demasiado éxito. Irán distribuyó en 2008 una imagen en la que se veía el lanzamiento de cuatro misiles. La toma fue portada en medio mundo. Sin embargo, The New York Times concluyó que la imagen estaba manipulada. El transmisor de la fotografía, la agencia Agence France-Presse, inició una investigación y contactó con la fuente original, Sepah News, el medio oficial de la Guardia Revolucionaria iraní, para pedir explicaciones. Sepah News reconoció el montaje y distribuyó al día siguiente, vía Associated Press, la imagen original sin trucar, en la que se veía cómo la lanzadera de uno de los misiles había fallado, dejando el ingenio volador en tierra para bochorno del ejército de Irán.



La Real chapuza.Sin duda uno de los casos más sorprendentes de manipulación fotográfica para los medios de comunicación, tanto por la situación como por lo chapucero del montaje, lo protagonizó la Casa Real española y su postal navideña de 2005. Según reconoció la institución a los pocos días, la imposibilidad de juntar a toda la familia para la toma de la fotografía obligó a los técnicos de Zarzuela a editar fotos individuales de sus componentes para montarlas en una única imagen destinada a los medios. El montaje, sorprendentemente nefasto, fue descubierto de inmediato por los medios y se convirtió en una fuente de inspiración increíblemente fecunda para nuevos fotomontajes que inundaron la red española durante aquellas Navidades. Cuenta una versión oficiosa que fue la propia reina Sofía quien, ratón en mano, recortó y pegó a los protagonistas de la postal.




Publicado originalmente en Quesabesde.com

09 febrero 2010

No parar de reir

No se quien lo ha hecho pero si se que se me han saltado las lágrimas de risa cuando lo he visto por vez primera. Mi compañero de Quesabesde Iker Moran al mas puro estilo APM. Imprescindible.

30 septiembre 2009

Un buen fotógrafo


No es un dogma irrefutable, pero si algo he podido ir constatando durante mi carrera como fotógrafo es la creencia instalada entre los más noveles de que, cuanto más famoso y/o importante es el sujeto fotografiado, mejores son las fotos.

Un fugaz vistazo en foros o blogs deja ver que ya puede uno dejarse los ojos publicando impresionantes fotografías de naturaleza o asombrosas postales al atardecer, que si de verdad quiere tener éxito entre los lectores, sólo tiene que colgar una imagen del cantante de moda.

Por supuesto, yo también he pasado por eso. Cuando apenas daba mis primeros pasos por la fotografía profesional, era el rey de los foros. Daba igual cómo estuviera la foto. Mi nombre era respetado porque era "el profesional". Daba igual que el profesional fuese un fotógrafo mediocre rodeado de auténticos genios "amateurs". Si fotografiaba a reyes y presidentes -y a Angelina Jolie-, no podía ser malo.


Daba igual que fuese un fotógrafo
mediocre rodeado de genios "amateurs":
me respetaban porque fotografiaba

a Angelina Jolie

Pero lo era. No me avergüenza decirlo, y tampoco es falsa modestia. Es lógico que quien empieza sea malo (o como poco, mejorable).

Fui consciente de mis limitadas capacidades gracias a dos momentos: el primero, en una rueda de prensa a la que asistí para QUESABESDE.COM, donde coincidí por vez primera con algunos de los mejores conocedores del mundo fotográfico y me di cuenta de cuánto ignoraba. El segundo fue algo más tarde, cuando colgué a propósito en un foro una mala foto de una famosa y nadie se atrevió a criticarla, sino todo lo contrario.

Fue como una revelación. Mi propio ego me subió a un altar, y la vida real se encargó de bajarme de golpe. Un buen golpe, sí, pero no me vino nada mal. Una cura de humildad de tanto en tanto rejuvenece el espíritu y refresca el cerebro. Desde aquel momento, cuando creo haber hecho una gran foto el siguiente reto es hacerla mejor.

Hace no mucho me acerqué por la escuela donde estudié fotografía. Volvía de cubrir un entrenamiento de fútbol y no me atreví a dejar el supertele en el coche.


Ser buen fotógrafo no tiene
nada que ver con los motivos que
fotografíes, el equipo que gastes o lo
que cobres por las fotos

Imagínense las caras de los jóvenes estudiantes, que a buen seguro era la primera vez que veían de cerca semejante armatoste. Los comentarios, por supuesto, iban parejos a su asombro, y los alumnos de otras ramas ajenas a la imagen aseguraban en voz baja que con ese bicho las fotos debían ser, como poco, muy buenas: objetivo grande, igual a profesional e igual a genio de la fotografía. Los humanos somos así de elementales.

De todas estas cosas ya ha pasado un tiempo -en algunos casos unos cuantos años-, y aunque creo sinceramente que mi fotografía ha mejorado un poco -al menos me siguen dando trabajo- no pasa semana en que alguien no me demuestre cuánto me queda por aprender.

Ayer mismo, viendo una pequeña selección de fotos de mi compañero de Associated Press Dani Ochoa, me encogía a su lado intentando no llenar el suelo de babas. Por supuesto, no había famosos, sino sólo una magnífica elección de la luz combinada con un brillante ojo fotográfico.

Ser fotógrafo es fácil, porque apenas hace falta algo más que una cámara para que te consideren como tal, pero ser buen fotógrafo es algo mucho más complicado, y no tiene nada que ver con los motivos que fotografíes, el equipo que gastes o lo que cobres por las fotos.

La etiqueta de la profesionalidad fotográfica está muy sobrevalorada, especialmente en el ámbito del fotoperiodismo. No son pocos los autoproclamados fotoperiodistas que apenas distinguen el obturador del diafragma, y lo peor es que semejantes meteduras de pata no las perpetran los noveles, sino los más veteranos. Y sin sonrojarse.


La etiqueta de la profesionalidad fotográfica
está muy sobrevalorada, sobre todo en
el ámbito del fotoperiodismo

Pasarse cinco días rodeados de modelos en la Pasarela Cibeles como hicimos la semana pasada los profesionales no está nada mal. Hacer fotos a súper actrices de fama internacional como hacemos los profesionales da dinero. Inmortalizar a un presidente jurando el cargo como hacemos los profesionales da cierto empaque.

Pero todas esas cosas no nos hacen ser mejores fotógrafos. Si alguien dice que fotógrafo profesional es igual a buen fotógrafo, díganle de mi parte que no mienta.


Publicado originalmente en Quesabesde.com