Trabajando en el hormiguero
Unos minutos antes del programa -que suele ser en directo- te bajan al plató (o bajas tu si sabes), allí una mujercilla con aspecto de 'como me cabrees te vas a enterar' pero que luego es maja, te explica cómo van las cosas y controla que estén los fotógrafos que tienen que estar -por espacio, normalmente tres- y luego te lleva a la regidora, una chavala también con cara de pocos amigos -será porque siempre la veo con la tensión del programa- que te explica que puedes hacer y qué no.El plató es enanisimo, y de hecho el lugar donde esperamos siempre esta abarrotado porque no cabe gente, pero te dejan moverte. Puedes estar por cualquier parte siempre por detrás de la regidora, con mucho ojo por las cámaras porque a veces retroceden rápido y si no estás al tanto te pueden pillar en pelotas.Lo que está absolutamente prohibido es fotografiar a las hormigas fuera de la mesa, porque se verían a los actores y se acabaría la magia.
Como prueba de mi gran intelecto confieso que el primer día estaba en el plató y salude a Juan, uno de los actores, luego a Damián, el otro, y luego a una de las hormigas. Y tarde un segundo o dos en darme cuenta de lo que acababa de hacer.
Y eso es todo.Como dato anecdótico, si alguna vez veis el programa podéis comprobar que en los intermedios siguen emitiendo el programa en una ventanita, sin sonido. Pues bien, en esos cortes las tres veces que he ido las hormigas empiezan a vacilar a la cámara diciendo a los espectadores que no les oyen: 'cabrooones', 'os estoy insultando y no me oiiiis'... y cosillas así con las que el público se descojona. Tiene su gracia pero ahora cuando lo veo me digo 'mira, ya están estos llamándome cabrón'.























