Poco hemos tardado en volver a las andadas. Después de cuatro días de curro la sensación es que todo sigue igual, pero las canas empiezan a darme frutos en forma de experiencia. Así que después de desperezarme y volver a la dura rutina de despertarme a las ocho -y es que ya pague mi derecho a no madrugar cuando estuve un año despertándome a las cinco de la madrugada para trabajar-, volví, en efecto, a los mismos 'fotocoles' (y otros nuevos), a las mismas ruedas de prensa, a los mismos mudos, los mismos retratos, los mismos pases gráficos... y los mismos encontronazos con las FCSE.
Sin embargo esta vez en lugar de ponerme chungo seguí el consejo de mi compañero Cristóbal, que él de esto sabe tela.
Estaba en la asamblea de Madrid haciendo una rueda de prensa, salgo y desde lejos hago un par de recursos que me habían pedido, cojo la moto y bajo unos doscientos metros, paro, saco la cámara otra vez y hago otros cuantos tiritos mas. Ipso facto escucho el típico 'oiga, oiga' que suele preceder a un guardia. En efecto. Aparece un Guardia Civil y me pregunta por
el permiso para hacer fotos del edificio.
Hago un rápido repaso mental a hechos similares y justo cuando estoy a punto de decirle que estoy en la calle y que puedo hacer todas las fotos que quiera comienza el dialogo de besugos [entre corchetes lo que pensaba]:
-pues no, permiso no tengo. Pasaba por aquí y...
-¿eso es una cámara digital?
-si [estuve tentado en decirle que no, total, si tenia que preguntarlo...]
-Pues me tiene que enseñar las fotos.
-[sopeso la posibilidad de decirle que no, que es privado, pero al final accedo] Claro que si.
Empiezo a enseñarle las cuatro o cinco fotos de la fachada.
-Pues me las tiene que borrar. Yo entiendo que es un edificio muy bonito pero...
-[Nuevamente me debato entre decirle que ni de coña o decirle que si, al final sigo por el buen camino y las voy borrando una por una] ¿todas?
-Todas, todas.
Llego hasta las fotos de la rueda de prensa y paro de borrar; el careto de Pedro Zerolo es de domino publico así que no me dice nada. Apago la cámara y me pregunto a mi mismo porqué no me ha pedido seguir viendo fotos, a fin de cuentas ¿como sabe el que no tengo mas?
-Pues ala.
-La próxima vez suba usted al control de visitas y pida una autorización para hacer fotos.
Asiento con la cabeza como si en realidad necesitase un permiso. Me quedo esperando por si me va a pedir el DNI o algo mas pero no, nada de nada. Saluda y se marcha. Me vuelvo a la moto, guardo el equipo y doy la vuelta a la rotonda, tengo la tentación de hacer mas fotos, ahora desde lejos, pero no lo hago. Me voy a la oficina.
Llego y descargo la tarjeta SD, y archivo la copia de seguridad de las fotos recurso de la fachada de la Asamblea de Madrid. Los originales los borré, si, pero las copias de seguridad que aún se guardan en la tarjeta de memoria son exactamente iguales. Magia digital.
En efecto, decir que si a todo es mucho mas fácil para todos.